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El olvido de Guayabal alto

Liliana Cardona Marín

Hay ‘rincones’ en Pereira que se encuentran muy lejos de la mirada de las administraciones, sea cual sea, ‘para la muestra un botón’.


Falta rocería, cunetas y Administración local.

El invierno se manifiesta con todo su poderío en comunidades que tienen asuntos administrativos por resolver. Las inundaciones en este sector de la comuna Villasantana, se presentan tras cualquier aguacero y por esta razón la comunidad pone en alerta a la Alcaldía y a Aguas y Aguas, dado el anuncio de aumento de lluvias que hizo el Gobierno nacional.

El señor José Ómar López Grajales es fiscal de la Junta de Acción Comunal, él atendió la visita del periódico para mostrar las carencias que tiene su comunidad. El recorrido empezó en la manzana 116, donde termina la calle principal por donde está situada la iglesia y en contravía es también, la ruta de salida hacia El Chocho.

Los sumideros no dan abasto

Todas las vías (pavimentadas y destapadas) de este barrio carecen de cunetas, lo que genera grandes corrientes de agua cuando llueve, tal cantidad no alcanza a irse por los sumideros y se generan inundaciones que por lo general es agua que entra a las tres primeras casas de cada una de las seis manzanas subsiguientes, hasta la manzana 110.

En este punto es donde el agua lluvia sube hasta medio metro, por la poca eficacia de los sumideros.

Aparte de esto, el mal manejo de residuos sólidos ocasiona que el agua arrastre gran cantidad de los mismos y que van a parar a las rejillas. El señor López Grajales, explicó: “Los vecinos son los que limpian y destapan el alcantarillado”. Se conoció que la última vez que de Aguas y Aguas destaparon los sumideros, fue hace seis meses y eso que en algunos sectores, porque en otros llevan años sin hacer presencia.

El espacio de recreación

En la parte trasera del barrio hay un parquecito, a simple vista se ve en buen estado, lo que sí genera tristeza es ‘la cancha’ de fútbol, un espacio en tierra y enmalezado que no tiene clara las marcas para practicar un deporte y que está al lado del voladero, lo que representa peligro inminente para los menores.

“Nos prometieron la construcción de un muro de contención en esta parte, porque abajo hay una quebrada”, pero eso tampoco lo han logrado y arriesgan día a día a que sea invadido, como ocurre con cuánta zona verde hay en los alrededores.

Esta es la mediacancha que hay en Guayabal alto. Maleza, voladero y falta de drenaje.

Del bolsillo de los vecinos

Óscar Valencia vive en la primera casa de la manzana 113, “Unas veces nosotros desmontamos, la última vez pagamos una guadañadora entre todos, porque la maleza estaba muy alta y eso ayuda a que nos inundemos más y es peligroso por tanto animal que se ve”. En esta manzana es el ‘problema grande’, como dice don José, porque el agua de la parte alta y la que viene desde ‘la mediacancha’, llega a subir hasta cinco centímetros.

“Es un problema que tenemos, aquí se pagan todos los impuestos, pero aquí no llegan a venir a ver, lo que necesitamos. Esto ya es un monte horrible, qué peligro con las culebras por la quebrada tan cerquita”, puntualizó José Ómar López. En otras viviendas el problema de estas rejillas revienta al interior de las viviendas por reflujo.

En El Remanso tampoco escampa

Jhon Jairo Pinzón, presidente de la Junta del Remanso, se enteró de la visita a Guayabal alto y comentó: “Me encuentro preocupado por el tema de limpieza de áreas comunes, porque hubo cambio de contrato y Atesa se lo volvió a ganar, entonces les tengo un llamado de atención, porque están guadañando muy mal, los parques y las canchas, muchas zonas sin hacer. No sabemos qué hacer con el monte que hay, encontramos todo tipo de roedores e insectos. El llamado es para el señor alcalde, el secretario de Infraestructura y Atesa de Occidente”.

La presencia de la Alcaldía ¿Será efectiva contra las invasiones?

¿Se ve perjudicado por las inundaciones?

Ana María Bueno - residente manzana 112

“En cinco años nos hemos inundado varias veces y no solo eso, los olores de esas alcantarillas son horribles, son rejillas muy pequeñas para tanta agua y una no abre, mi hermano tuvo que sacarle la basura con un palo y poner otros dos palos, porque cada rato se les iba el piecito a los niños”.

Dato

La basura pasa tres veces a la semana, lo que el fiscal de la Junta desconoce es la hora del recorrido.

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