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118 años, tiempo de florecer

Esta nota podría empezar, como tantas otras, con el 6 de mayo de 1906… Pero queda mejor mostrar el amor y agradecimiento con el que médicos, alcaldes y gerentes que no alcanzan la mediana edad hablan de este lugar. Por ejemplo, cómo en el San Jorge, está la vida entera del alcalde de Santa Rosa, como el mismo doctor Paulo Gómez, lo cuenta.

¡Que sean muchos años más!

O como el director del Hospital Santa Mónica y director encargado del San Pedro y San Pablo de La Virginia, doctor Juan Carlos Marín, quien regresó para recordar su tiempo allí y agradecer toda la experiencia adquirida.

Historia sobre la historia

En Pereira, las grandes obras y el civismo son una sola cosa, así se lograron la Catedral, el Aeropuerto Matecaña, la Villa Olímpica, los parques La Libertad, Plaza de Bolívar y El Lago, la Avenida 30 de Agosto y por supuesto, el Hospital San Jorge.

Así lo expresó el gerente Alejandro Gaviria: “En todas esas obras ha quedado la huella indeleble de una raza pujante y emprendedora que nunca ha ahorrado esfuerzos para hacer realidad sus sueños. La historia del Hospital comenzó a escribirse hacia 1887, cuando el general Valentín Deazza donó el lote ubicado en la carrera 5 con calle 24. Se entregó para servicio al público en 1905 y un año después, el 6 de mayo, fue consagrado a San Jorge”.

Este es el San Jorge, más o menos hacia la década de los años 40, según el fotógrafo Álvaro Camacho, quien suministró esta imagen.

Hoy por hoy

El San Jorge, según el gerente, está catalogado como el más grande de la Región y en el que se resuelven más casos. Sobre el rumbo a futuro contestó que “estamos enfocados en acreditarnos, que es tener mejores estándares de calidad, trabajamos para prestar mejores servicios con humanización y con seguridad al paciente. Tenemos un trabajo con el Gobierno nacional para fortalecernos en lo que se refiere a la proyección de crecimiento y estaremos muy aliados con el Hospital Regional de Alta complejidad”.

La celebración este año se enfocó en reconocer el trabajo de todos los funcionarios y se les entregó una flor y un botón que reza: ‘Aquí todos florecemos. Tu cuidado amoroso y delicado alimenta el crecimiento de cada individuo. ¡Gracias por todo lo que hacen!’.

Invitados muy especiales

Así como las tías y los buenos padrinos son los primeros invitados a las fiestas de cumpleaños de los niños, el Hospital San Jorge, aunque bastante crecidito sigue de mimado por todas las directivas del campo de la salud que hacen codependencia en la atención o los tratamientos a los pacientes y dejaron sus mensajes de felicitación:

“Muy contento de estar aquí celebrando el cumpleaños de este lugar que me vio crecer como médico, aquí hice mis prácticas, mi internado, mis primeros partos, las primeras cirugías, tiene todo mi cariño. Mi esposa como médica se formó aquí y mi madre fue auxiliar de enfermería en esta Institución, por eso sobran las razones para celebrar”, expresó el doctor Paulo Gómez, alcalde de Santa Rosa.

El gerente del Hospital Santa Mónica y el gerente encargado del Hospital San Pedro y San Pablo de La Virginia, Juan Carlos Marín dijo: “Feliz de estar acá, esta es la casa mía, aquí estudié, me malcrié y tuve las primeras oportunidades en la parte educativa. Un saludo muy especial al querido Hospital que ha mejorado en servicios y la parte financiera”.

De regalo, una sala llena de paz


En los cumpleaños siempre hay presentes y para esta ocasión el doctor Eddier Gallego, fue el encargado de darle a la nueva Sala de Paz, un invaluable aporte de humanidad, como lo expresó el gerente. Son tres obras que quedaron plasmadas en las paredes y que representan las tres etapas de la vida: un amanecer, que expresa el nacimiento, el esplendor de la naturaleza como es la plenitud de la vida y el ocaso que expresa el final de los días sobre la tierra. En la inauguración, después de cortar la cinta y antes de rociar el agua bendita, el sacerdote y los asistentes leyeron al unísono el Salmo 23.

“La Sala de Paz es un sitio especial de nuestro hospital, ya no tenemos una morgue, sino un lugar muy especial donde las personas que acompañan a los seres que fallecen pueden estar tranquilas y cómodas, mientras se dirigen a la funeraria”, puntualizó Javier Alejandro Gaviria.

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