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Asunto de competencias, ¿peligra la salud pública?

El consumo de alimentos en puestos ambulantes, aparte de ser una salida de emergencia a la falta de tiempo o a la escasez monetaria, debería ocupar la agenda de los gobernantes locales.

¿Y la cadena de frío?

Las actuales administraciones del Área Metropolitana han demostrado en diversas oportunidades su preocupación por el desaseo que se percibe tanto en el mal manejo de residuos sólidos, como en el de algunos hospedajes de los cuales sacaron colchones que eran foco de infección.

El propósito de esta nota no es atacar al vendedor informal, sino que se cumplan las normas de aseo y salud en tiempos pospandémicos, de dengue y diferentes tipos de bacterias que causan gastroenteritis y congestionan los servicios de salud o la leptospirosis que es muy difícil y costosa de curar.

Divisando el panorama

A simple vista se nota que les hace falta un curso básico de manipulación de alimentos, porque algunos están sin tapabocas, delantal y gorro. Además portan relojes, cadenas o aretes y ni qué decir de los que entre cliente y cliente cogen el celular, ponen el parlante en el área de trabajo o hacen las labores de cocinero - cajero con la poca higiene que puede otorgar mojarse levemente las manos y secarse con un trapo multiusos.

Todo esto sin contar que ese mismo espacio ha tenido denuncias por mal manejo de residuos sólidos, los mismos que atraen plagas y hacen tránsito entre estos y los puestos de comida.

Observe que el área de trabajo es pequeña y parte de la masa cuelga demasiado cerca de la ropa del manipulador.

¿Qué dicen en la Secretaría de Salud?

Jennifer Andrea Jara, líder de Salud Ambiental, acerca del trabajo que se hace con estos vendedores y la normativa que se les exige, informó que “En este momento se realizan inspecciones sanitarias a los establecimientos que expenden o manipulan cualquier tipo de alimento, a ellos se les realiza la inspección por diferentes motivos: porque soliciten la visita, porque haya queja ciudadana o porque haya operativos programados desde aquí u otra dependencia”.

La líder dijo que cuando van a restaurantes, panaderías y cafeterías, se verifica la Resolución 2674 de 2013, en la que se encuentra todo lo relacionado con esta actividad. Entonces se le hizo claridad que la inquietud era más en torno a los que están sobre vía pública.

“Primero que todo hay que dejar claro que la Secretaría de Salud solo tiene competencia sobre las ventas ambulantes que están autorizadas por Espacio Público, que son muy pocas en el Municipio, a estas les hacemos acta de inspección, visita y se verifica que tengan capacitaciones en manipulación, examen médico en el que se diga que son aptos para manejarlos, que cuenten con el agua suficiente para el tema de limpieza y desinfección”, expuso Jara.

¿Y el tapabocas? ¿Y el delantal? ¿Y el agua para desinfección de la lechuga?

¿Acostumbra comer en puestos callejeros?

Sara Montoya - transeúnte

“Sí claro, cada vez que uno sale hay la oportunidad, no es que siempre lo haga, pero he consumido de puestos ambulantes por los lados de la Plaza de Bolívar y no me he enfermado”.

Wilson Ortiz - transeúnte

“Comida como tal no, de pronto un café o algo así, pero lo otro no, por falta de confianza en el producto y en las personas que lo vende”.

Viviana Salgado - transeúnte

“No. Soy trabajadora de la salud y nunca los he consumido, porque sé que no se conservan de manera ideal y la asepsia es más bien poca”.

Carolina Ruiz - transeúnte

“Ahora no, porque viendo ciertas cosas en cuestión de lo que es la sanidad, más bien como tomar distancia, porque no tienen protocolos de higiene, no tienen agua para lavar implementos. Trabajé en un lugar donde guardaban estos carros, los roedores perseguían las sobras y en la mañana los dueños solo le pasaban una servilleta a la parrilla”.

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