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Unos sufren por transporte, a otros ni les importa

Liliana Cardona Marín

Hace más de un año que la ruta 37 no pasa del sector conocido como el 25 en la calle 171 con carrera 15 de Esperanza Galicia en Cerritos. ¿La causa? Esta respuesta la entrega la edil del corregimiento, Beatriz Marín: “Pasó algo horrible, impresionante, porque los lagos que hicieron en la finca Los Písamos, hace algunos años, se desbordaron en plena temporada de invierno, eso parecía un río, fue tanta el agua que salió de allá que se llevó una casa por delante y partió otra en dos”.

La edil Beatriz Marín señala el lugar donde estaba la casa que se llevó el agua y que no ha tenido intervención para que no implique riesgo para el transporte.


Ante la falta de atención de las autoridades de prevención del riesgo y de la propia Alcaldía, los conductores dejaron de pasar por aquel lugar que a todas luces representa un riesgo para ellos y los pasajeros que llevan en determinado momento. Con esta decisión dejaron a cerca de 2.400 personas caminando mínimo ocho cuadras, la mayor parte del tiempo bajo el sol inclemente.

“Antes la buseta entraba hasta Colonias que es la 178, por eso es que necesitamos un muro de contención en ese lugar, los antiguos ediles hicieron derechos de petición y diferentes solicitudes para ese problema y para que nos llegue la buseta ya que somos tantas personas en la comunidad, pero nada de nada”, dice doña Beatriz. Cuando se le pregunta si es que en Colonias no hay forma para que una buseta dé la vuelta, contesta que sí, sino que la gente no los deja pasar porque el terreno se ha ido deslizando.

Durante mucho tiempo hubo dos rutas la 37A y la 37B, la segunda bajaba hasta Hacienda Castilla, entraba a Estación Villegas para subir por Colonias y Esperanza Galicia, pero un día cualquiera dejó de aparecer y nadie dijo nada.

El otro problema

Al dejar atrás Esperanza Galicia en dirección a Pereira queda Galicia baja, en este lugar tampoco la tienen fácil los conductores de las busetas naranja, ya que sumado a la estrechez propia de la carrera 15, reina la irresponsabilidad de unos habitantes que son propietarios de algún tipo de vehículo y parquean donde a bien les viene, entonces el transporte público no encuentra espacio para circular.

Los lugareños de Galicia usan las bahías y cualquier espacio para guardar carros y motos, entonces al ser tan estrecho, cuando llega la buseta no puede pasar y hay mucha demora para que los propietarios lleguen a mover dichos vehículos.

Una imagen que lo dice todo.


El más reciente insuceso se conoció hace dos semanas atrás, como lo relata la señora María Cristina Uribe: “El señor de la buseta pitó, pero nadie contestó y de nuevo pitó y esta vez el dueño del carro llegó enfurecido y lanzó piedras contra la buseta hasta que logró romperle el parabrisas. Es que una cosa es venir a Esperanza Galicia, pero en Galicia baja es de verdad estrecho”.

El problema de fondo que se muestra con estos acontecimientos es que la comunidad está abandonada a su suerte en los tres puntos, pues en este último no hay un parqueadero común donde la gente deje su medio de transporte con seguridad. “Ahora cuando pasa el carro de la basura es horrible, porque como se atranca por lo mismo, no se imaginan los olores y si viene la buseta detrás, ni qué decir”, expresa la edil.


Este punto se conoce como el 25, hasta aquí les toca caminar desde Colonias. Además, es un recorrido increíble, porque el destino es Playa Rica.

Un detalle de suma importancia

Los adultos mayores se cuentan en gran número y cuando el Centro Vida ha funcionado, el bus también entraba por ellos, pero ante estas situaciones esto tampoco se pudo volver a dar y las caminatas a esa edad se complican mucho más.

Dato

Independientemente de los problemas de comportamiento vial, está el pésimo estado de estos carreteables.


¿Tiene alguna anécdota con estos casos?

Francisco Atehortúa - habitante Esperanza Galicia

“Uno de los habitantes le dijo a un conductor de buseta, esto por aquí no es para ustedes, porque nosotros vivimos aquí. Yo le dije pero le están prestando un servicio a todo el barrio, tocó llamar a la Policía porque me increpó por el comentario”.


Juan Villada - conductor buseta

“Lo que pasa es que estos carros son muy pesados y hay una parte donde se está desmoronando y si pasamos, corremos el riesgo de caer al abismo, la orden de la empresa y del Amco creo, fue no volver a entrar”.

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