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Son felices en su amado deporte





Julián Andrés Santa







Algunos pueden ver como rutina el pegarle a un balón. Ellos son felices y disfrutan al máximo con poder tener una pelota, un uniforme o unos guayos. Es así como el profesor Jhon Edison Loaiza, que por cosas de la vida no pudo avanzar más en su carrera de futbolista profesional, encontró que su misión en el mundo era la de trabajar su amado deporte como herramienta social, repartiendo alegrías en las comunidades infantiles más necesitadas, quitándole un joven a las calles y llevándolo a la cancha.




Club Pikao y fundación

En la cancha popular de La Bombonera en Cuba, el profe trabaja con un importante grupo. “Hacemos un trabajo en el Dorado los martes y jueves donde no cobramos nada a ningún niño y pueden ir a entrenar. Allá le ayudamos a todos y los niños que van sobresaliendo y que cumplen, los traemos al club”.




Sigue creciendo el proceso

“Manejamos un proceso de 230, 240 niños donde aproximadamente 120 son niños de la fundación y otros 100 del club. Yo soy enamorado de Cuba, es donde siempre me crié, donde siempre jugué y tratamos de que vengan muchos niños de los barrios aledaños pero también tenemos niños del centro que vienen acá al club de nosotros”.




Aprenden en 'el peladero'

Así se le dice a estas canchas de fútbol que estéticamente no están en las mejores condiciones pero donde se aprende en gran forma del juego y sus técnicas. “Hace días vi una entrevista de un jugador de Selección Colombia donde decía que hoy en día con los niños era difícil porque todos están entrenando en canchas sintéticas, entonces cuando les toca jugar en una de tierra les dificulta; en cambio nosotros estamos en estas canchas de tierra y el niño creo que se fundamenta mucho mejor”.




Feliz de tener guayos y uniforme

En entrevista, muy emocionado, esto dijo el niño de 10 años, Sebastián Arias, quien pertenece a la fundación en el proceso en el Dorado: “el profe 'Pikao' un día me trajo unos guayos. Yo jugaba en la cancha con unos guayos que estaban rotos, él dijo que me iba a dar unos y me los compró”.




De la calle a la cancha

El experimentado entrenador Rosemberg Graciano también hace parte de este proceso deportivo. “Llevamos dos años en la labor donde lo importante de acá es formar buenas personas, un deportista que entienda que es una formación donde nosotros tenemos que seguir adelante con estos niños, sacándolos de la calle que es nuestro lema, evitar la drogadicción y los malos hábitos de la calle”.




Opine Liliana Prieto. Mamá

"El trabajo de acá es súper excelente, los niños están muy motivados y súper bien. Ellos han adquirido un logro muy bueno que es la disciplina por los campeonatos del año pasado y gracias a Dios eso es muy motivante para ellos".

Opine Sebastián Arias. Jugador

“Me alegra porque ellos me han dado guayos, el profe Pikao me dio uniforme gratis, ellos me dan cosas porque soy buen entrenador, soy delantero y juego mucho y todos me admiran”.




Opine Jhon Edison Loaiza. Entrenador

“Esto era un sueño, empezó como un juego y vimos que se volvió una realidad. Para nosotros es muy bonito ver acá a las 10 de la mañana que hayan padres de familia apoyando a sus niños y fuera de eso poder ver la alegría de estos jóvenes para venir a entrenar”.




Opine Matías Molina. Jugador

“Desde que llegué acá me han apreciado mucho y me siento bien con los amigos y profesores. Me gusta jugar y aprender y estar con los compañeros”.


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