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Tarea urgente para la nueva alcaldía

Liliana Cardona Marín

Alto flujo vehicular y altas probabilidades de accidentes de tránsito es lo que hay después de la reparación de la vía San Joaquín - Condina.

En este lugar solo quedó la señal de tránsito que cuenta que alguna vez existió un reductor.



En agosto de este año, el inicio de la reparación de los primeros 2.5 kilómetros de la vía al corregimiento de Altagracia, que en varias oportunidades se ha demostrado en estas páginas ya cumplió su vida útil, llenó de alegría a cientos de habitantes de los barrios Naranjal, Cardal, Birmania, Montelíbano, Santa Clara y Guadalcanal, porque la movilidad sería otro asunto.


Efectivamente así fue, el levantamiento de la vía existente aunque incomodó por un mes a esta vecindad, dejó una nueva capa asfáltica de cinco centímetros de grosor más una malla de refuerzo de seis centímetros. Pero no hay dicha completa, a la Administración se le ‘olvidó’ volver a instalar los cuatro reductores de velocidad que tenía la vía vieja y en esos lugares solo quedó la señalización.


Se tiran la pelota



Ante la queja de la comunidad por la peligrosidad que representan las altas velocidades que se logran en la tercera parte del total de la vía (nueve kilómetros hasta Altagracia) y que pone en riesgo la vida sobre todo de ancianos y niños, ya que en la zona hay dos instituciones educativas y un jardín infantil, al parecer los mil millones que aproximadamente costó esta intervención, no alcanzaron para la seguridad y la cebra que se encuentra en la intersección entre esta vía, la entrada a Naranjal y El Cardal, es más un adorno que una señal normativa.


Se consultó entonces al Instituto de Movilidad de Pereira en el que desde la Oficina de Comunicaciones respondieron que la instalación de los resaltos le correspondía a la Secretaría de Infraestructura, entonces se estableció comunicación con el secretario saliente de esa cartera Milton Hurtado, quien respondió: “Los resaltos tienen que ser autorizados por el Instituto de Movilidad, regálame un segundo”. La comunicación se cortó sutilmente, el funcionario regresó la llamada:

-“¿Qué me dices?”

-Antes de comunicarme con usted llamé al Instituto y me respondieron que era responsabilidad de Infraestructura y por eso lo llamé. Entonces no sé cómo es el trámite, porque ellos dicen que ustedes y usted dice que ellos. ¿Aló? ¿Aló?

En este lugar solo quedó la señal de tránsito que cuenta que alguna vez existió un reductor.


Dato


Otro asunto a revisar es la escasa iluminación que tiene esta misma arteria vial, la que sería otro motivo de aumentar la inseguridad vial.


Cifra


6 a 8 accidentes ha percibido hasta la fecha la comunidad y no desean esperar a que haya una fatalidad para que se tomen decisiones.


¿Son necesarios los resaltos?



Luis Humberto Gutiérrez - comerciante

“Pasan carros con desmedida velocidad y la verdad es que para pasar de un lado a otro es peligroso y más para el colegio que hay aquí cerca”.


Santiago Martínez - Habitante comuna San Joaquín

“Los resaltos no se volvieron a instalar y a raíz del arreglo los vehículos van a mayor velocidad y se ha evidenciado que no respetan la demarcación de zona escolar”.


Rafael Córdoba - Habitante urbanización Naranjal

“Agradecemos el arreglo pero con preocupación vemos lo difícil que es pasar y que no hayan puesto el resalto que había anteriormente”.


Jhon Eduard Sánchez - comerciante informal

“Se han ocasionado muchos accidentes, más que todo motociclistas, porque ya no está el resalto y pasan volados, volados, está bastante peligroso eso ahí”.


Catalina Restrepo - conductora de moto

“El cruce es muy peligroso. Sería muy necesario un semáforo, porque los carros que bajan de Altagracia vienen muy rápido para los que salen del Cardal. Además, la swinglea del negocio de arepas quita mucha visibilidad y toca salirse mucho”.


Humberto Ortiz - ciclista

“Esta zona se ha vuelto muy compleja en el sentido que tiene mucha circulación vehicular y se genera mucho peligro. Los reductores son muy buenos, esperamos que se vean, muchas veces nos quedamos en palabras pero nunca se dan los hechos”.

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