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La muerte causada con arma blanca es lenta y dolorosa y por los gritos y lamentos que emite la víctima es probable que algunas personas se enteren de lo que está ocurriendo. En el caso del crimen de Luis Enrique Rivera Arroyave llama la atención que, aunque en el inquilinato donde ocurrió el hecho estaban varios inquilinos, ninguno se dio cuenta del asesinato.


El hecho ocurrió poco antes de las 6:00 p.m. en el inquilinato ubicado en la calle 2 entre carreras 3 y 4 de Obando. Una mujer que reside allí pretendía salir a la calle a encontrarse con una amiga y desde el pasillo vio abierta la puerta de la pieza de Luis Enrique y en el fondo alcanzó a verlo a él sobre un charco de sangre.

Del susto y el temor salió corriendo y gritando a la calle. Varias personas ingresaron y constataron que ya estaba muerto y llamaron a la Policía.

El CTI practicó la inspección judicial y el cuerpo fue entregado ayer a sus allegados.


Muchas heridas

Rivera Arroyave sufrió varias heridas, las autoridades investigan si el ataque fue perpetrado por más de un sujeto, pues sería la única explicación de que nadie haya escuchado sus gritos. Analizan también cómo ingresaron los agresores y los motivos que tuvieron para quitarle la vida de esta manera.


Su vida

Luis Enrique Rivera Arroyave tenía 51 años, era natural de Obando, Valle y se desempeñaba como agricultor. Vivía en ese inquilinato hace un buen tiempo.

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