Dicen que los padres están para cuidar, proteger y dar buen ejemplo, pero este habría hecho todo lo contrario. Martín Eduardo González Herná...
Dicen que los padres están para cuidar, proteger y dar buen ejemplo, pero este habría hecho todo lo contrario. Martín Eduardo González Hernández terminó tras las rejas luego de que las autoridades descubrieran que, presuntamente, utilizaba a su hijo de apenas 10 años de edad para la distribución y venta de estupefacientes, en el municipio de Santa Rosa de Cabal.

¿Qué pasó?
El operativo se llevó a cabo el miércoles 4 de febrero, hacia las 3:00 de la tarde, cuando uniformados de la Sijín del grupo de Infancia y Adolescencia de la Policía de Risaralda, llegaron con orden de registro y allanamiento a un inmueble ubicado en la calle 23A con carrera 29, barrio La Hermosa. Durante el procedimiento, las autoridades hallaron 1.048,9 gramos de marihuana, 4,2 gramos de cocaína, $121.000 en efectivo y una gramera, elementos que evidenciarían la comercialización de droga, es así como capturaron en flagrancia a Martín.
De acuerdo con las investigaciones, González Hernández, presuntamente almacenaba las sustancias estupefacientes en su vivienda y las dosificaba y posteriormente salía a distribuirlas y comercializarlas entre los moradores de Santa Rosa de Cabal y Dosquebradas.
Lo más grave
Según la Fiscalía y las autoridades judiciales, el hoy detenido presuntamente utilizaba a su hijo menor de edad para la distribución y venta de droga, entre ellas marihuana y tusi.
El hombre al parecer se movilizaba en motocicleta junto al niño y se desplazaba a diferentes viviendas del centro de Santa Rosa de Cabal y del municipio de Dosquebradas, donde entregaría las sustancias ilícitas. Dijo el fiscal que estos hechos ocurrían cada vez que el menor iba a “compartir tiempo” con su padre en la vivienda donde se realizó el allanamiento, lugar que, según las autoridades, funcionaba como punto de almacenamiento del estupefaciente.
Las ventas y distribución se realizaban aproximadamente tres veces por semana en Santa Rosa de Cabal y una vez por semana en el municipio Industrial, actividades que se venían desarrollando desde hace cerca de un año, es decir, desde el 2025.
La audiencia
La Fiscalía 30 Seccional le imputó los delitos de tráfico de estupefacientes, en concurso con uso de menores de edad para la comisión de delitos, cargos que no aceptó. El ente acusador solicitó medida de aseguramiento en centro carcelario y, tras analizar los hechos y los elementos materiales probatorios, el juez de control de garantías ordenó enviarlo a prisión. No obstante, la defensa, inconforme con la decisión, interpuso recurso de apelación.

¿Qué pasó?
El operativo se llevó a cabo el miércoles 4 de febrero, hacia las 3:00 de la tarde, cuando uniformados de la Sijín del grupo de Infancia y Adolescencia de la Policía de Risaralda, llegaron con orden de registro y allanamiento a un inmueble ubicado en la calle 23A con carrera 29, barrio La Hermosa. Durante el procedimiento, las autoridades hallaron 1.048,9 gramos de marihuana, 4,2 gramos de cocaína, $121.000 en efectivo y una gramera, elementos que evidenciarían la comercialización de droga, es así como capturaron en flagrancia a Martín.
De acuerdo con las investigaciones, González Hernández, presuntamente almacenaba las sustancias estupefacientes en su vivienda y las dosificaba y posteriormente salía a distribuirlas y comercializarlas entre los moradores de Santa Rosa de Cabal y Dosquebradas.
Lo más grave
Según la Fiscalía y las autoridades judiciales, el hoy detenido presuntamente utilizaba a su hijo menor de edad para la distribución y venta de droga, entre ellas marihuana y tusi.
El hombre al parecer se movilizaba en motocicleta junto al niño y se desplazaba a diferentes viviendas del centro de Santa Rosa de Cabal y del municipio de Dosquebradas, donde entregaría las sustancias ilícitas. Dijo el fiscal que estos hechos ocurrían cada vez que el menor iba a “compartir tiempo” con su padre en la vivienda donde se realizó el allanamiento, lugar que, según las autoridades, funcionaba como punto de almacenamiento del estupefaciente.
Las ventas y distribución se realizaban aproximadamente tres veces por semana en Santa Rosa de Cabal y una vez por semana en el municipio Industrial, actividades que se venían desarrollando desde hace cerca de un año, es decir, desde el 2025.
La audiencia
La Fiscalía 30 Seccional le imputó los delitos de tráfico de estupefacientes, en concurso con uso de menores de edad para la comisión de delitos, cargos que no aceptó. El ente acusador solicitó medida de aseguramiento en centro carcelario y, tras analizar los hechos y los elementos materiales probatorios, el juez de control de garantías ordenó enviarlo a prisión. No obstante, la defensa, inconforme con la decisión, interpuso recurso de apelación.
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