El barrio La Libertad, en la comuna Ferrocarril, vivió una de esas noches que nadie quiere repetir. Eran alrededor de las 8:00 p.m. cuando e...
El barrio La Libertad, en la comuna Ferrocarril, vivió una de esas noches que nadie quiere repetir. Eran alrededor de las 8:00 p.m. cuando el fuego comenzó a devorarlo todo. Dos casas resultaron afectadas, una quedó completamente incinerada y la otra perdió gran parte de su segundo piso.

¿Qué pasó?
El incendio se registró el jueves 18 de febrero. La primera casa fue la más golpeada: se quemó en su totalidad. Varias habitaciones quedaron reducidas a escombros. Incluso, en esa vivienda funcionaban varias piezas tipo inquilinato, que también se perdieron por completo. El fuego no se detuvo ahí. Se pasó a la vivienda contigua y arrasó seis habitaciones del segundo piso. En la parte de abajo también hubo daños, aunque menores. En total, entre las dos casas, fueron 13 habitaciones afectadas. De manera preliminar, se habla de un posible cortocircuito como causa.

Solté lo que llevaba y salí corriendo
José Leonardo Cárdenas Ramírez, de 49 años, uno de los afectados directos, contó que en ese momento había salido a comprar unas papas y un paquete de arepas que su mamá le pidió. Un vecino lo alertó: “¡Jaleo, se le está quemando la casa!”. Él soltó lo que llevaba en las manos y corrió sin pensar.
Al llegar vio cómo algo explotó y una llamarada salió disparada hacia él. Se quitó la camisa y quiso meterse al segundo piso para sacar a su mamá como fuera, incluso por el techo si tocaba. No le importaba quemarse. Pero su madre, Noemí Ramírez de Cárdenas, de 74 años, ya había logrado salir. La mujer se estaba asfixiando por el humo. Él no lo sabía y solo pensaba en rescatarla. Cuando se dio cuenta de que estaba afuera, ya no había nada que hacer. Las llamas ya se habían apoderado de todo. Leonardo contó que esa casa es de toda la vida. Que cuando llegaron al sector eso era un cañal y más abajo pasaban los rieles del tren. Entre ayudas y mucho esfuerzo levantaron la vivienda como pudieron, pieza por pieza. Allí crecieron, allí han vivido siempre.

“Nos quedamos en la calle”
Leonardo asegura que los bomberos tardaron entre 15 y 20 minutos en llegar y que cuando arribaron el fuego ya estaba en el techo. Esa noche durmió en la calle. Dice que se quedó solo con la ropa que llevaba puesta. Es discapacitado, tiene varias hernias, ha sido operado y no consigue trabajo estable. Durante 20 años trabajó como montallantas, sabe montar desde una llanta pequeña hasta la de una mula, pero su condición de salud le ha cerrado puertas. Ahora quedó sin casa y sin enseres. Vive con su madre, a quien cuida. Para ayudas pueden comunicarse al 312 725 5303 (Nancy Calderón, vecina) o al 310 707 8312.
La segunda vivienda
La otra casa afectada pertenece a Fidelino Antonio Guerra Posso, de 74 años. Allí vive con sus hijos y con su esposa, María Isabel Carvajal Salas, de 88 años, quien permanece en cama. El incendio destruyó seis habitaciones del segundo piso y dejó daños en la parte baja. Más del 80% de la vivienda resultó comprometida. Fidelino se gana la vida recogiendo objetos en buen estado para venderlos o arreglarlos en su propia casa. Hoy también necesita apoyo. Para colaborar pueden comunicarse al 321 538 7940 o al 320 787 2532 (hijo Yeison Smit Guerra).
Atención de la emergencia
Al lugar acudieron dos máquinas extintoras, dos unidades de apoyo operativo y un vehículo de abastecimiento, con 21 bomberos. A pesar de la magnitud del incendio, no se reportaron personas lesionadas.
Piden una mano
Desde las 5:00 de la mañana del viernes, las familias afectadas estaban sacando escombros y tratando de limpiar lo poco que quedó tras el incendio del jueves en la noche. Entre cenizas, madera quemada y láminas retorcidas, comenzaron a recoger lo que el fuego no terminó de destruir. Hoy necesitan ayuda urgente para volver a levantar sus casas. Quienes lo perdieron todo y quienes quedaron con gran parte de su vivienda afectada están solicitando apoyo en materiales de construcción, alimentos y enseres básicos. También hacen un llamado a alguna empresa o entidad que pueda colaborar con maquinaria o apoyo para retirar los escombros, ya que la cantidad de material quemado es bastante y no cuentan con recursos para hacerlo por su cuenta.
Afectado 1 – José Leonardo Cárdenas
“Yo solté todo y salí corriendo. No pensé en nada, solo en mi mamá. Quedamos con lo que teníamos puesto”.
Afectado 2 – Fidelino Antonio Guerra
“Perdimos casi toda la casa. Necesitamos una mano para volver a empezar”.

¿Qué pasó?
El incendio se registró el jueves 18 de febrero. La primera casa fue la más golpeada: se quemó en su totalidad. Varias habitaciones quedaron reducidas a escombros. Incluso, en esa vivienda funcionaban varias piezas tipo inquilinato, que también se perdieron por completo. El fuego no se detuvo ahí. Se pasó a la vivienda contigua y arrasó seis habitaciones del segundo piso. En la parte de abajo también hubo daños, aunque menores. En total, entre las dos casas, fueron 13 habitaciones afectadas. De manera preliminar, se habla de un posible cortocircuito como causa.

Solté lo que llevaba y salí corriendo
José Leonardo Cárdenas Ramírez, de 49 años, uno de los afectados directos, contó que en ese momento había salido a comprar unas papas y un paquete de arepas que su mamá le pidió. Un vecino lo alertó: “¡Jaleo, se le está quemando la casa!”. Él soltó lo que llevaba en las manos y corrió sin pensar.
Al llegar vio cómo algo explotó y una llamarada salió disparada hacia él. Se quitó la camisa y quiso meterse al segundo piso para sacar a su mamá como fuera, incluso por el techo si tocaba. No le importaba quemarse. Pero su madre, Noemí Ramírez de Cárdenas, de 74 años, ya había logrado salir. La mujer se estaba asfixiando por el humo. Él no lo sabía y solo pensaba en rescatarla. Cuando se dio cuenta de que estaba afuera, ya no había nada que hacer. Las llamas ya se habían apoderado de todo. Leonardo contó que esa casa es de toda la vida. Que cuando llegaron al sector eso era un cañal y más abajo pasaban los rieles del tren. Entre ayudas y mucho esfuerzo levantaron la vivienda como pudieron, pieza por pieza. Allí crecieron, allí han vivido siempre.

“Nos quedamos en la calle”
Leonardo asegura que los bomberos tardaron entre 15 y 20 minutos en llegar y que cuando arribaron el fuego ya estaba en el techo. Esa noche durmió en la calle. Dice que se quedó solo con la ropa que llevaba puesta. Es discapacitado, tiene varias hernias, ha sido operado y no consigue trabajo estable. Durante 20 años trabajó como montallantas, sabe montar desde una llanta pequeña hasta la de una mula, pero su condición de salud le ha cerrado puertas. Ahora quedó sin casa y sin enseres. Vive con su madre, a quien cuida. Para ayudas pueden comunicarse al 312 725 5303 (Nancy Calderón, vecina) o al 310 707 8312.
La segunda vivienda
La otra casa afectada pertenece a Fidelino Antonio Guerra Posso, de 74 años. Allí vive con sus hijos y con su esposa, María Isabel Carvajal Salas, de 88 años, quien permanece en cama. El incendio destruyó seis habitaciones del segundo piso y dejó daños en la parte baja. Más del 80% de la vivienda resultó comprometida. Fidelino se gana la vida recogiendo objetos en buen estado para venderlos o arreglarlos en su propia casa. Hoy también necesita apoyo. Para colaborar pueden comunicarse al 321 538 7940 o al 320 787 2532 (hijo Yeison Smit Guerra).
Atención de la emergencia
Al lugar acudieron dos máquinas extintoras, dos unidades de apoyo operativo y un vehículo de abastecimiento, con 21 bomberos. A pesar de la magnitud del incendio, no se reportaron personas lesionadas.
Piden una mano
Desde las 5:00 de la mañana del viernes, las familias afectadas estaban sacando escombros y tratando de limpiar lo poco que quedó tras el incendio del jueves en la noche. Entre cenizas, madera quemada y láminas retorcidas, comenzaron a recoger lo que el fuego no terminó de destruir. Hoy necesitan ayuda urgente para volver a levantar sus casas. Quienes lo perdieron todo y quienes quedaron con gran parte de su vivienda afectada están solicitando apoyo en materiales de construcción, alimentos y enseres básicos. También hacen un llamado a alguna empresa o entidad que pueda colaborar con maquinaria o apoyo para retirar los escombros, ya que la cantidad de material quemado es bastante y no cuentan con recursos para hacerlo por su cuenta.
Afectado 1 – José Leonardo Cárdenas
“Yo solté todo y salí corriendo. No pensé en nada, solo en mi mamá. Quedamos con lo que teníamos puesto”.
Afectado 2 – Fidelino Antonio Guerra
“Perdimos casi toda la casa. Necesitamos una mano para volver a empezar”.
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