Después de media década entre expedientes, enredos y una historia llena de broncas viejas, cuchillos y amenazas, la justicia decidió absolve...
Después de media década entre expedientes, enredos y una historia llena de broncas viejas, cuchillos y amenazas, la justicia decidió absolver a Andrés Felipe Cuastumal López, hoy de 33 años, por la muerte de Juan Andrés Ocampo Duque, aquel joven de 23 que cayó en una madrugada de diciembre del 2020 en el barrio Montelibano, Cuba. Según la juez del caso, todo apuntaba a que actuó en defensa propia.
Aquel día
Todo comenzó el 13 de diciembre del 2020, hacia las 4:45 de la madrugada. Andrés Felipe, acompañado de su pareja, Manuela Sepúlveda, llegó al barrio a comprar unos Gatorades, pues estaban compartiendo con unos familiares. No alcanzaron ni a llegar a la casa cuando se encontraron de frente con Juan Andrés, quien, al parecer, estaba borracho en grado 3 y drogado, de acuerdo con la necropsia. El joven, que solía moverse por la olla, habría pedido plata o una cerveza, pero Andrés Felipe le dijo que no tenía.
Todo comenzó el 13 de diciembre del 2020, hacia las 4:45 de la madrugada. Andrés Felipe, acompañado de su pareja, Manuela Sepúlveda, llegó al barrio a comprar unos Gatorades, pues estaban compartiendo con unos familiares. No alcanzaron ni a llegar a la casa cuando se encontraron de frente con Juan Andrés, quien, al parecer, estaba borracho en grado 3 y drogado, de acuerdo con la necropsia. El joven, que solía moverse por la olla, habría pedido plata o una cerveza, pero Andrés Felipe le dijo que no tenía.
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| Juan Andrés Ocampo Duque |
Ese “no” fue suficiente para que la situación se incendiara. Según el relato, Juan Andrés empezó a insultarlos y luego los siguió hasta la manzana 20, casa 1, empeñado en continuar la discusión. La cosa escaló cuando, presuntamente, atacó a la embarazada, la golpeó, le tumbó un diente y trató de arrebatarle el bolso mientras les gritaba que los iba a matar. Acto seguido, habría sacado un cuchillo casero y le propinó una puñalada por la espalda a Andrés Felipe, lo que terminó de desatar la riña.
En medio del susto y el dolor, Andrés Felipe reaccionó sacando una navajita que usaba en la obra de construcción donde trabajaba. Con ella se defendió mientras el ataque no cesaba. En ese cruce de golpes y cuchilladas, Juan Andrés recibió varias heridas que le afectaron arterias vitales, provocándole una hemorragia imposible de controlar. La Policía, vio el alboroto y llegó de inmediato; sin embargo, cuando se aproximaron, Andrés Felipe salió corriendo, lanzó la navaja y aun así fue alcanzado y capturado por un patrullero. Lo trasladaron al hospital por la herida en su costado, lo suturaron y quedó a disposición de la Fiscalía, mientras que Juan Andrés fue llevado al San Joaquín, donde murió minutos después pese a los esfuerzos médicos.
La historia, sin embargo, no nació esa madrugada. Según el padre del fallecido, la rencilla venía de meses atrás, cuando Andrés Felipe y Juan Andrés habían tenido una discusión por un robo. Desde ese día, la bronca entre los dos quedó viva.
También se supo que, mientras todo estaba ocurriendo, vieron a un hombre que llegó corriendo hasta cierto punto y se agachó para recoger algo del suelo. No lograron ver qué fue lo que tomó; solo recuerdan que era un sujeto barbado que se marchó de inmediato.
Lo que dijo la jueza
Durante las diligencias, la togada concluyó que la agresión inicial vino de Juan Andrés, quien no solo estaba bajo efectos de sustancias, sino que venía en actitud violenta, golpeó a la mujer embarazada, persiguió a la pareja y atacó primero con arma blanca. Esto, sumado a la puñalada que recibió Andrés Felipe antes de responder, llevó al despacho a declarar que su reacción obedeció al miedo y a la necesidad de defenderse. Así, el proceso terminó con absolución por legítima defensa.
Dato
Durante la inspección del lugar, los investigadores hallaron un buzo gris manchado de sangre. Al analizarlo, se determinó que la sangre no era de Juan Andrés, sino de la mujer que había sido agredida.
En medio del susto y el dolor, Andrés Felipe reaccionó sacando una navajita que usaba en la obra de construcción donde trabajaba. Con ella se defendió mientras el ataque no cesaba. En ese cruce de golpes y cuchilladas, Juan Andrés recibió varias heridas que le afectaron arterias vitales, provocándole una hemorragia imposible de controlar. La Policía, vio el alboroto y llegó de inmediato; sin embargo, cuando se aproximaron, Andrés Felipe salió corriendo, lanzó la navaja y aun así fue alcanzado y capturado por un patrullero. Lo trasladaron al hospital por la herida en su costado, lo suturaron y quedó a disposición de la Fiscalía, mientras que Juan Andrés fue llevado al San Joaquín, donde murió minutos después pese a los esfuerzos médicos.
La historia, sin embargo, no nació esa madrugada. Según el padre del fallecido, la rencilla venía de meses atrás, cuando Andrés Felipe y Juan Andrés habían tenido una discusión por un robo. Desde ese día, la bronca entre los dos quedó viva.
También se supo que, mientras todo estaba ocurriendo, vieron a un hombre que llegó corriendo hasta cierto punto y se agachó para recoger algo del suelo. No lograron ver qué fue lo que tomó; solo recuerdan que era un sujeto barbado que se marchó de inmediato.
Lo que dijo la jueza
Durante las diligencias, la togada concluyó que la agresión inicial vino de Juan Andrés, quien no solo estaba bajo efectos de sustancias, sino que venía en actitud violenta, golpeó a la mujer embarazada, persiguió a la pareja y atacó primero con arma blanca. Esto, sumado a la puñalada que recibió Andrés Felipe antes de responder, llevó al despacho a declarar que su reacción obedeció al miedo y a la necesidad de defenderse. Así, el proceso terminó con absolución por legítima defensa.
Dato
Durante la inspección del lugar, los investigadores hallaron un buzo gris manchado de sangre. Al analizarlo, se determinó que la sangre no era de Juan Andrés, sino de la mujer que había sido agredida.


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