Después de casi cuatro meses del brutal asesinato del hincha Juan Diego Muñoz Durango, por fin se conoció la sentencia. El responsable, Mate...
Después de casi cuatro meses del brutal asesinato del hincha Juan Diego Muñoz Durango, por fin se conoció la sentencia. El responsable, Mateo Fernández Correa, quien lo apuñaló en una discusión absurda durante un viaje para ver a su equipo, fue condenado a 104 meses de prisión (8 años y 8 meses). Esta vez, no habrá casa por cárcel, deberá pagar su pena en prisión.

La sentencia
El proceso fue llevado por la Fiscalía 36 Seccional, que le imputó homicidio simple. Aunque al principio no aceptó cargos, después hizo un preacuerdo con la Fiscalía, donde admitió haber matado a Juan Diego.
Según la sentencia emitida el 7 de noviembre de 2025, el juez del Juzgado Sexto Penal del Circuito de Pereira lo condenó a 104 meses de prisión, equivalentes a 8 años y 8 meses, y lo inhabilitó para ejercer cargos públicos durante el mismo tiempo.
El despacho negó cualquier beneficio, aclarando que no habrá casa por cárcel ni suspensión condicional de la pena, pues la gravedad del crimen y el uso de arma blanca impiden esas consideraciones. El Inpec será el encargado de su traslado inmediato al centro penitenciario que determine.
Lo que se dijo en la audiencia
Durante la lectura del fallo, el juez destacó que el preacuerdo se hizo “de manera libre, consciente y voluntaria”, y que el acusado reconoció su responsabilidad en la muerte de Juan Diego. También explicó que, pese a haber sido capturado en flagrancia, el acuerdo es válido porque fue autorizado por la jurisprudencia vigente.
Mateo Fernández Correa
Residia en el barrio San José del municipio de Envigado, Antioquia. Trabajaba como conductor de la plataforma Uber y, según registros judiciales, tiene una anotación por hurto en el año 2023.
¿Qué pasó ese día?
Un viaje que debía ser de fiesta y fútbol terminó en tragedia. El 22 de julio de 2025, Juan Diego, un hincha fiel del Atlético Nacional, viajó desde Medellín junto a otros seguidores para alentar a su equipo en Pereira. Pero nunca llegó al estadio. En el bus, todo se desató por una mujer. Según testigos, Mateo Fernández Correa, de 28 años, se enfureció porque Juan Diego hablaba con ella. Lo enfrentó, lo insultó y le advirtió que no se le acercara. Desde ese momento, el ambiente se caldeó. “Venía en mala, buscando pelea con todos y volado”, dijo un compañero del viaje.

Ya en Pereira, al bajarse en la terminal, el lío siguió. En plena calle 14, detrás de la terminal, Mateo volvió a buscarlo, esta vez con una navaja en la mano. Juan Diego también sacó un cuchillo, intentando defenderse, pero el ataque fue letal. Una de las puñaladas, directo al corazón, acabó con su vida.
Dos amigos intentaron salvarlo, llevándolo al Hospital San Jorge, pero murió en urgencias. Tenía apenas 24 años, era padre de un niño y vivía en el barrio Popular 2 de Medellín.
¿Quién era Juan Diego?
Juan Diego Muñoz Durango era un joven alegre, fanático del Atlético Nacional, integrante de la barra Los Piratas, que acompañaba al equipo a donde fuera. Amaba el fútbol y soñaba con ver campeón a su club una vez más. Su hijo pequeño lo esperaba en casa, pero esa tarde su vida se apagó por una pelea absurda.
Su recuerdo
Su esposa y todos sus compañeros lo recuerdan siempre con mucho cariño. Dicen que era noble, servicial y que, aunque amaba la bulla de la tribuna, fuera de la cancha era puro corazón.

La sentencia
El proceso fue llevado por la Fiscalía 36 Seccional, que le imputó homicidio simple. Aunque al principio no aceptó cargos, después hizo un preacuerdo con la Fiscalía, donde admitió haber matado a Juan Diego.
Según la sentencia emitida el 7 de noviembre de 2025, el juez del Juzgado Sexto Penal del Circuito de Pereira lo condenó a 104 meses de prisión, equivalentes a 8 años y 8 meses, y lo inhabilitó para ejercer cargos públicos durante el mismo tiempo.
El despacho negó cualquier beneficio, aclarando que no habrá casa por cárcel ni suspensión condicional de la pena, pues la gravedad del crimen y el uso de arma blanca impiden esas consideraciones. El Inpec será el encargado de su traslado inmediato al centro penitenciario que determine.
Lo que se dijo en la audiencia
Durante la lectura del fallo, el juez destacó que el preacuerdo se hizo “de manera libre, consciente y voluntaria”, y que el acusado reconoció su responsabilidad en la muerte de Juan Diego. También explicó que, pese a haber sido capturado en flagrancia, el acuerdo es válido porque fue autorizado por la jurisprudencia vigente.
Mateo Fernández Correa
Residia en el barrio San José del municipio de Envigado, Antioquia. Trabajaba como conductor de la plataforma Uber y, según registros judiciales, tiene una anotación por hurto en el año 2023.
¿Qué pasó ese día?
Un viaje que debía ser de fiesta y fútbol terminó en tragedia. El 22 de julio de 2025, Juan Diego, un hincha fiel del Atlético Nacional, viajó desde Medellín junto a otros seguidores para alentar a su equipo en Pereira. Pero nunca llegó al estadio. En el bus, todo se desató por una mujer. Según testigos, Mateo Fernández Correa, de 28 años, se enfureció porque Juan Diego hablaba con ella. Lo enfrentó, lo insultó y le advirtió que no se le acercara. Desde ese momento, el ambiente se caldeó. “Venía en mala, buscando pelea con todos y volado”, dijo un compañero del viaje.

Ya en Pereira, al bajarse en la terminal, el lío siguió. En plena calle 14, detrás de la terminal, Mateo volvió a buscarlo, esta vez con una navaja en la mano. Juan Diego también sacó un cuchillo, intentando defenderse, pero el ataque fue letal. Una de las puñaladas, directo al corazón, acabó con su vida.
Dos amigos intentaron salvarlo, llevándolo al Hospital San Jorge, pero murió en urgencias. Tenía apenas 24 años, era padre de un niño y vivía en el barrio Popular 2 de Medellín.
¿Quién era Juan Diego?
Juan Diego Muñoz Durango era un joven alegre, fanático del Atlético Nacional, integrante de la barra Los Piratas, que acompañaba al equipo a donde fuera. Amaba el fútbol y soñaba con ver campeón a su club una vez más. Su hijo pequeño lo esperaba en casa, pero esa tarde su vida se apagó por una pelea absurda.
Su recuerdo
Su esposa y todos sus compañeros lo recuerdan siempre con mucho cariño. Dicen que era noble, servicial y que, aunque amaba la bulla de la tribuna, fuera de la cancha era puro corazón.
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