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En este problema ¿Quién tuvo la culpa?

Liliana Cardona Marín

Para llegar a la casa 19 en la manzana 6 del barrio Panorama II, hay que entrar por una peatonal llena de antejardines con cerramientos, lo primero que se puede pensar es que así las entregó la constructora, porque hasta se ven uniformes. Pero la realidad es otra y la cuenta la señora Dora Libia Grajales: “Soy una mujer cabeza de familia, con los subsidios del gobierno, la caja de compensación y los ahorros, por fin pudimos hacernos a la casa propia. Le pedí a la constructora que me dejara una casa esquinera, porque pensaba en un emprendimiento”.

El muro estaba por tres razones de peso: el terreno de riesgo sobre el que construyeron estas casas, sostener la construcción que tuvo que hacer ante el cerramiento de los vecinos y el constante tránsito a botar inservibles y consumir drogas.

Tal cual, según su relato, Codinsa le entregó la casa que había pedido, lo que no le dejó en claro es que esta quedaba sobre una pendiente, lo que comúnmente se denomina ‘voladero’. doña Dora peleó y lo único que consiguió como respuesta fue que le dijeran que solo le podían devolver sus ahorros, pero no los subsidios y ‘después de ojo sacado, no hay Santa Lucía que valga’.

La señora Grajales recuerda que sus vecinos empezaron a cerrar y como ella es la última de la cuadra, le dejaron como alternativa el ‘voladero’ para ingresar a su vivienda. El paso a seguir fue: “Nunca he negado que amplié sobre espacio público, no tenía de otra, me tomé el espacio exacto de la peatonal”, mientras habla señala con el pie el lugar por donde iba originalmente el andén.

Empezaron los problemas

Por el frente de la casa de la protagonista de esta historia empezaron a pasar vacas, caballos, consumidores y parejas también a consumar su amor. Los niños hacían de las suyas en las tardes, desde ahí arrojaban piedras a los techos del barrio Terranova que se construyó antes que Panorama, según informan los vecinos y una vez rompieron un techo.

A la medianoche del jueves

El perro de doña Dora empezó a hacer mucha bulla y ella se levantó a regañarlo, porque no iba a dejar dormir a nadie. “Los animales se anticipan, me acosté otra vez pero sentía que traquiaban cosas, después sentí un estruendo tan fuerte, como si hubieran tirado un montón de costales y pensé se metieron los ladrones. Cuando vi lo que pasó fui a hacer una aromática para los nervios y no había agua”.

El problema del agua

Ante las insistentes llamadas de tantas personas por el corte de agua, los funcionarios de Aguas y Aguas llegaron a buscar el origen del daño y el equipo especializado les indicó ese mismo lugar, por lo que hicieron tres huecos de 15 de profundo, dice ella, dos afuera del cerramiento de Dora y otro más en el cerramiento del su vecino que colinda por el lado de la peatonal. Con esta intervención inmediatamente se restableció el suministro, lo que indica que la grieta que bordea casi toda la casa y sigue por la cima del barranco tuvo como origen una filtración.

Se puede ver la fuerza del agua  sobre el muro y parte de la intervención de Aguas y Aguas el domingo.

Dato

Los residentes de Terranova han solicitado en repetidas oportunidades el acompañamiento de la Alcaldía y la visita de un geólogo para estar tranquilos, pero ni lo uno, ni lo otro.
“Está bien que tumben lo que hice, pero que me hagan entonces una entrada digna”. Dora Libia Grajales.

Los residentes de Altos de Terranova viven en constante zozobra por lo que les puede pasar al estar al pie del barranco que ya presentó problemas. Aseguran que lo que oyeron a la media noche del jueves fue horrible.
 

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