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Cayeron los responsables de la masacre

La banda los Popeyes o los Peyes una organización criminal, generaron una noticia nacional e internacional cuando perpetraron una masacre. A raíz de estos hechos dejaron una percepción de inseguridad alta.



Tras una exhaustiva investigación liderada por la Fiscalía 57 seccional de Cali, con el respaldo de la Fiscalía 38 seccional de Risaralda y el trabajo conjunto de la Sijín de la Policía de Risaralda, la Dijín y el CTI, se logró esclarecer en tiempo récord la masacre ocurrida el 21 de febrero en el departamento, hecho que conmocionó a la comunidad. Los responsables son oriundos de La Celia.


Los detenidos


En la audiencia llevada a cabo el día de ayer, según lo relatado por la Fiscalía, los hoy investigados Jhonatan Naranjo Arroyave, alias Viringa o el Feo, de 29 años de edad, y Jhony Alexander Ramírez Reina, alias el Flaco, de 20 años de edad, estarían vinculados a una banda delincuencial organizada conocida como Los Popeyes o Los Peyes. Este grupo, conformado por miembros de una misma familia, tendría injerencia en los municipios de Santuario, La Celia y áreas circundantes. Se afirma que los motivos detrás de los crímenes están relacionados con disputas derivadas del tráfico de estupefacientes.


Los hechos

Los homicidios ocurrieron en la finca San Judas de la vereda El Yarumo del municipio de Santuario, el domingo 21 de febrero de este año. Según el relato, una de las víctimas y testigo de los eventos, Héctor Alonso Vélez Montoya llegó al lugar y presenció cuando Jhonatan, alias el Feo, apuntó y disparó con un revólver calibre 38 contra Carlos Alberto Bernal Osorio, conocido como Pipas, quien se encontraba en el alimentador El Filo. Luego, el Feo asesinó a Francisco Javier Uribe, quien estaba a pocos metros de distancia, posteriormente el Feo amenazó a Héctor Alonso y lo obligó a participar en el plan criminal, forzándolo a acompañarlo hasta donde se encontraba César Augusto Quiceno Duque. Allí, tras una discusión, el Feo le disparó en la cabeza a Quiceno Duque.




Alias el Feo y Jhony obligaron a Héctor Alonso y a Esverledy Mauricio Gonzáles Villada a transportar los cuerpos arrastrándolos por todo el cafetal para agruparlos. Después, les entregaron una pala y los forzaron a enterrar los cuerpos, mientras los hoy detenidos permanecían de pie vigilando y consumiendo ron. Durante este proceso amenazaron a Héctor Alonso y a Esverledy Mauricio diciéndoles que los cuerpos debían quedar bien enterrados, advirtiendo que les sucedería lo mismo si no lo hacían correctamente. Con la intención de eliminar testigos, mataron a Esverledy Mauricio, y Héctor Alonso se vio obligado a enterrar el cuerpo de este cuarto hombre.




Después, intentaron acabar con la vida de Velez Montoya, diciéndole: "Esta vuelta es de dos, no de tres". El proyectil no causó el daño esperado y tras las súplicas de Vélez Montoya para que lo dejaran vivir, lo amenazaron de muerte en caso de que intentara ser testigo ante la Fiscalía.




El hallazgo


El lunes 22 de febrero a las 9:00 de la mañana, la policía fue alertada sobre unos cuerpos enterrados. En la inspección de los cuerpos se evidenció que tres de los cuerpos estaban juntos, mientras que el otro estaba a escasos centímetros de distancia. Los cuerpos estaban llenos de lodo y mojados, lo que hizo difícil evidenciar signos de violencia en el momento de la inspección. Sin embargo, los médicos forenses determinaron a través de la necropsia que los individuos fueron asesinados con arma de fuego.




El 23 de febrero, un investigador de la Sijin recibió la declaración jurada del testigo Héctor Alonso en el hospital San Jorge de Pereira, donde fue remitido. Alonso señaló que los responsables de los homicidios, conocidos como Jhony y el Feo, utilizaron un revólver para cometer la masacre.

La Fiscalía afirmó que este fue un acto de índole nacional y que los detenidos se aprovecharon del estado de indefensión de las víctimas, que estaban desarmadas y desprevenidas, lo que les impidió defenderse. El motivo del crimen fue por las disputas derivadas del tráfico de estupefacientes.



No aceptaron

La Fiscalía les imputó los delitos de homicidio agravado, tentativa de homicidio, tráfico, fabricación o porte de armas de fuego agravado, amenazas a testigos y ocultamiento, alteración o destrucción, cargos que ninguno aceptó, el ente acusador pidió medida de aseguramiento en centro carcelario y el Juzgado Municipal de Santuario, los envió a la cárcel.



Las capturas


Tras obtener las órdenes de captura expedidas por el Juzgado Único Promiscuo de Santuario, estas se hicieron efectivas a las 8:00 de la noche del martes 2 de abril en vía pública de la vereda El Silencio, en el sector Puerto Buñuelo del municipio de Santuario.


Dato


Los detenidos no cuentan con antecedentes judiciales.


Pruebas

La Fiscalía contó con entrevistas, reconstrucción de los hechos, reconocimiento en álbum fotográfico, inspección al lugar de los hechos y de los cuerpos, entre otros elementos materiales probatorios.










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