El miedo caminó cinco horas por trocha. Una bebé de una comunidad indígena, terminó luchando por su vida luego de ser mordida por una serpie...
El miedo caminó cinco horas por trocha. Una bebé de una comunidad indígena, terminó luchando por su vida luego de ser mordida por una serpiente en plena zona rural.
¿Qué pasó?
Todo ocurrió el viernes 10 de enero, hacia la 1:20 de la tarde, en la vereda Currumay del corregimiento San Antonio del Chamí. En medio de un sector lleno de monte y caminos difíciles, una serpiente atacó a la menor cuando estaba con su familia. En ese momento nadie sabía si el animal era venenoso o no, pero el dolor y la hinchazón encendieron todas las alarmas.
La menor
La niña, identificada con las iniciales Y.G.G., tiene solo dos años. Es hija de Luis Alberto Guasorna y Marilyn Guasorna Santa, residentes de la misma vereda. Su pierna izquierda empezó a inflamarse tras la mordida, lo que obligó a tomar una decisión inmediata: salir como fuera del lugar.
La carrera contra el tiempo
Tardaron cerca de cinco horas en llegar hasta el hospital de Mistrató, donde fue atendida de inmediato. Por la gravedad del caso, los médicos decidieron remitirla al hospital San Jorge de Pereira para recibir atención especializada.
Dato
La familia pertenece a una comunidad indígena. Son personas humildes, no saben leer ni escribir y no cuentan con documentos a la mano, lo que dificultó algunos trámites, pero no frenó la atención médica.
El entorno
La vereda Currumay está rodeada de zonas boscosas, donde la presencia de serpientes es común. Los habitantes dicen que el peligro siempre ha estado ahí, pero cuando toca a un niño, el susto es otro.
¿Qué pasó?
Todo ocurrió el viernes 10 de enero, hacia la 1:20 de la tarde, en la vereda Currumay del corregimiento San Antonio del Chamí. En medio de un sector lleno de monte y caminos difíciles, una serpiente atacó a la menor cuando estaba con su familia. En ese momento nadie sabía si el animal era venenoso o no, pero el dolor y la hinchazón encendieron todas las alarmas.
La menor
La niña, identificada con las iniciales Y.G.G., tiene solo dos años. Es hija de Luis Alberto Guasorna y Marilyn Guasorna Santa, residentes de la misma vereda. Su pierna izquierda empezó a inflamarse tras la mordida, lo que obligó a tomar una decisión inmediata: salir como fuera del lugar.
La carrera contra el tiempo
Tardaron cerca de cinco horas en llegar hasta el hospital de Mistrató, donde fue atendida de inmediato. Por la gravedad del caso, los médicos decidieron remitirla al hospital San Jorge de Pereira para recibir atención especializada.
Dato
La familia pertenece a una comunidad indígena. Son personas humildes, no saben leer ni escribir y no cuentan con documentos a la mano, lo que dificultó algunos trámites, pero no frenó la atención médica.
El entorno
La vereda Currumay está rodeada de zonas boscosas, donde la presencia de serpientes es común. Los habitantes dicen que el peligro siempre ha estado ahí, pero cuando toca a un niño, el susto es otro.

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