Durante años la hizo vivir con miedo, golpes y amenazas, creyendo que podía hacer lo que quisiera puertas adentro. Pensó que el tiempo lo ha...
Durante años la hizo vivir con miedo, golpes y amenazas, creyendo que podía hacer lo que quisiera puertas adentro. Pensó que el tiempo lo había salvado, pero la justicia llegó cuando menos lo esperaba.

¿Qué pasó?
Hacia las 5:20 de la tarde, en plena calle 7 del parque principal de Santuario, la Policía llegó hasta donde se encontraba Jhon Aleysi Lalinde Cardona y le pidió los datos. Al ingresarlos al sistema, ‘saltó’ la orden de captura que tenía pendiente para que respondiera por años de maltrato contra la mujer con la que compartió su vida. Ahí mismo quedó capturado por orden judicial y fue dejado a disposición de la autoridad que lo estaba reclamando para que cumpla condena.
Jhon Aleysi Lalinde Cardona tiene 40 años, es natural de La Virginia y conductor de oficio, vive en el barrio La Carbonera, en Caimalito.
El infierno en casa
La mujer que cargó con ese infierno es Leidy Johana Muñoz Vélez, natural de Mistrató. Durante años soportó agresiones físicas, amenazas, humillaciones y control absoluto sobre su vida.
Revelaron en audiencia que las agresiones comenzaron alrededor del año 2018. No eran discusiones normales, eran golpes con lo que tuviera a la mano. Le pegaba con el palo de la escoba, le daba puños, patadas, le lanzaba objetos y la golpeaba sin medir consecuencias.
En el año 2019 ocurrió uno de los hechos más graves. Reveló Leidy Johana en la denuncia que iba llegando a su casa cuando él estaba escondido. De un momento a otro salió y le lanzó una piedra directo a la cabeza.
No solo golpes
El maltrato no se quedó ahí. En una ocasión, luego de salir a tomar, cuando ella estaba dormida, él abusó de ella. Un hecho que también quedó dentro del proceso y que marcó aún más la vida de la víctima.
Control total
No la dejaba trabajar. Le decía que él se encargaba de todo, que no necesitaba salir, aunque apenas se ganaba un sueldo mínimo. La controlaba, la celaba y la humillaba. Si ella hablaba de trabajar, él le decía que seguro iba a conseguir otro hombre.
Dijo la mujer a las autoridades que el miedo era constante. Le repetía una y otra vez que si no era de él, no iba a ser de nadie. Incluso después de separarse, seguía buscándola para insultarla, ofenderla y recordarle que él seguía ahí.
Dato
Las agresiones no fueron un hecho aislado. Fueron años de violencia continua, golpes, amenazas y control, hasta que la justicia ordenó su captura.
La orden judicial
La captura fue solicitada por el Juzgado de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad número 3 de Pereira, que lo requería para que cumpliera condena por violencia intrafamiliar agravada.

¿Qué pasó?
Hacia las 5:20 de la tarde, en plena calle 7 del parque principal de Santuario, la Policía llegó hasta donde se encontraba Jhon Aleysi Lalinde Cardona y le pidió los datos. Al ingresarlos al sistema, ‘saltó’ la orden de captura que tenía pendiente para que respondiera por años de maltrato contra la mujer con la que compartió su vida. Ahí mismo quedó capturado por orden judicial y fue dejado a disposición de la autoridad que lo estaba reclamando para que cumpla condena.
Jhon Aleysi Lalinde Cardona tiene 40 años, es natural de La Virginia y conductor de oficio, vive en el barrio La Carbonera, en Caimalito.
El infierno en casa
La mujer que cargó con ese infierno es Leidy Johana Muñoz Vélez, natural de Mistrató. Durante años soportó agresiones físicas, amenazas, humillaciones y control absoluto sobre su vida.
Revelaron en audiencia que las agresiones comenzaron alrededor del año 2018. No eran discusiones normales, eran golpes con lo que tuviera a la mano. Le pegaba con el palo de la escoba, le daba puños, patadas, le lanzaba objetos y la golpeaba sin medir consecuencias.
En el año 2019 ocurrió uno de los hechos más graves. Reveló Leidy Johana en la denuncia que iba llegando a su casa cuando él estaba escondido. De un momento a otro salió y le lanzó una piedra directo a la cabeza.
No solo golpes
El maltrato no se quedó ahí. En una ocasión, luego de salir a tomar, cuando ella estaba dormida, él abusó de ella. Un hecho que también quedó dentro del proceso y que marcó aún más la vida de la víctima.
Control total
No la dejaba trabajar. Le decía que él se encargaba de todo, que no necesitaba salir, aunque apenas se ganaba un sueldo mínimo. La controlaba, la celaba y la humillaba. Si ella hablaba de trabajar, él le decía que seguro iba a conseguir otro hombre.
Dijo la mujer a las autoridades que el miedo era constante. Le repetía una y otra vez que si no era de él, no iba a ser de nadie. Incluso después de separarse, seguía buscándola para insultarla, ofenderla y recordarle que él seguía ahí.
Dato
Las agresiones no fueron un hecho aislado. Fueron años de violencia continua, golpes, amenazas y control, hasta que la justicia ordenó su captura.
La orden judicial
La captura fue solicitada por el Juzgado de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad número 3 de Pereira, que lo requería para que cumpliera condena por violencia intrafamiliar agravada.
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