Se apagó la vida de manera repentina de un ser que todos querían en la vereda. No hay nadie que pueda decir algo malo de este señor. Hoy tod...
Se apagó la vida de manera repentina de un ser que todos querían en la vereda. No hay nadie que pueda decir algo malo de este señor. Hoy todos lamentan su pérdida, lloran su despedida y no entienden por qué la vida se fue tan injustamente.

¿Qué pasó?
Euser Pérez Pérez iba manejando su motocicleta Suzuki GN 125 por la vereda Pérez Bajo, en el corregimiento La Arabia. En la moto llevaba como pasajera a una vecina, a quien le hacía una carrera como lo hacía con frecuencia, cuando de pronto, en una curva cerrada conocida como Los Palacios, otro motociclista los embistió de frente.

El impacto
El choque fue violento. El otro vehículo, una moto AX 100 de color azul, era conducida por un joven que, según la comunidad, se movilizaba a alta velocidad. La comunidad intentó auxiliar a Euser, pero fue en vano. Cuando llegaron a ayudarlo, ya estaba muerto.

Quién era
La víctima fue identificada como Euser Pérez Pérez, de 64 años, conocido por todos como Aguapanelo o Aguadulce. Trabajaba como mototaxista y también guadañaba para sostener a sus padres, dos adultos mayores por quienes vivía y luchaba todos los días.
Un hombre bueno
Era una persona cuidadosa, trabajadora y responsable. Toda su vida la pasó en esa vereda. Tenía varios hermanos, pero él era el tesoro de sus papás, porque vivía para ellos. Madrugaba todos los días para prepararles la comida, atenderlos y darles lo que necesitaban.
El dolor del barrio
Sus vecinos están devastados. Dicen que era un ser único, que una persona como él no hay dos y que se fue alguien muy especial. En el corregimiento todos lo querían y hoy su ausencia pesa como nunca.
Las voces
Q’hubo habló con varios vecinos de Aguapanelo, quienes manifestaron su rabia y tristeza. Aseguraron que el joven que lo atropelló “siempre andaba loco en esa moto” y que miren lo que causó. También pidieron que le caiga todo el peso de la ley y se quejaron porque, según ellos, muchas veces las autoridades dejan libres a los responsables y no hay justicia para quienes mueren sin culpa.
El presentimiento
Un vecino contó que Euser tenía un presentimiento extraño. Ese día había dicho que iba a buscar a su hermano, pero luego dudó. Al final decidió salir, pasó por él y también llevó a la vecina que terminó accidentada junto a él.
La espera eterna
Al caer la noche, su padre se preguntaba por qué su hijo no había llegado para darles la comida, algo que nunca dejaba de hacer. Lo más triste es que sus padres aún creen que Euser no murió, sino que se accidentó y está hospitalizado, porque la familia no ha podido decirles la verdad por el impacto que esto podría causarles.
El hermano
Esa misma noche, su hermano también se quedó esperando que Euser lo recogiera en la moto, pero nunca llegó. La noticia del accidente destruyó a toda la familia.
El culpable
El choque fue contra una motocicleta AX 100, conducida por Joseph David Arenas Muñoz, de 25 años, quien fue trasladado a la clínica Noe de Pereira. Según el reporte médico, presenta un fuerte golpe en la cabeza y lesiones en brazos.
Las heridas
Euser sufrió trauma craneoencefálico producto del impacto, lo que le costó la vida en el lugar del accidente.
Dato
Era quien le hacía las carreras a todos los vecinos para donde necesitaran ir. En el barrio era reconocido por su forma de ser y porque le hacía honor a su apodo: era un hombre de Dios y un amor de persona. Su moto era su medio de trabajo y la herramienta con la que ayudaba a sus padres y también a la comunidad.
El último deseo
Los vecinos piden que a Euser se le dé cristiana sepultura en el cementerio del corregimiento, donde pasó toda su vida. Dicen que no tiene sentido que lo entierren en Pereira, lejos del lugar que tanto amó.
El levantamiento
Unidades de tránsito y transporte de Pereira llegaron al sitio ya de noche para realizar el croquis del accidente y el levantamiento del cadáver. Posteriormente, el cuerpo fue trasladado a Medicina Legal para la necropsia de ley y ya habría sido entregado a su familia para darle el último adiós.
Dato
Vecinos del sector también alzaron su voz y denunciaron que por esa vía tan estrecha varios jóvenes suelen correr a toda velocidad, cayendo en pique sin medir consecuencias. Aseguran que ya es hora de que las autoridades encargadas hagan algo antes de que sigan ocurriendo más tragedias.

¿Qué pasó?
Euser Pérez Pérez iba manejando su motocicleta Suzuki GN 125 por la vereda Pérez Bajo, en el corregimiento La Arabia. En la moto llevaba como pasajera a una vecina, a quien le hacía una carrera como lo hacía con frecuencia, cuando de pronto, en una curva cerrada conocida como Los Palacios, otro motociclista los embistió de frente.

El impacto
El choque fue violento. El otro vehículo, una moto AX 100 de color azul, era conducida por un joven que, según la comunidad, se movilizaba a alta velocidad. La comunidad intentó auxiliar a Euser, pero fue en vano. Cuando llegaron a ayudarlo, ya estaba muerto.

Quién era
La víctima fue identificada como Euser Pérez Pérez, de 64 años, conocido por todos como Aguapanelo o Aguadulce. Trabajaba como mototaxista y también guadañaba para sostener a sus padres, dos adultos mayores por quienes vivía y luchaba todos los días.
Un hombre bueno
Era una persona cuidadosa, trabajadora y responsable. Toda su vida la pasó en esa vereda. Tenía varios hermanos, pero él era el tesoro de sus papás, porque vivía para ellos. Madrugaba todos los días para prepararles la comida, atenderlos y darles lo que necesitaban.
El dolor del barrio
Sus vecinos están devastados. Dicen que era un ser único, que una persona como él no hay dos y que se fue alguien muy especial. En el corregimiento todos lo querían y hoy su ausencia pesa como nunca.
Las voces
Q’hubo habló con varios vecinos de Aguapanelo, quienes manifestaron su rabia y tristeza. Aseguraron que el joven que lo atropelló “siempre andaba loco en esa moto” y que miren lo que causó. También pidieron que le caiga todo el peso de la ley y se quejaron porque, según ellos, muchas veces las autoridades dejan libres a los responsables y no hay justicia para quienes mueren sin culpa.
El presentimiento
Un vecino contó que Euser tenía un presentimiento extraño. Ese día había dicho que iba a buscar a su hermano, pero luego dudó. Al final decidió salir, pasó por él y también llevó a la vecina que terminó accidentada junto a él.
La espera eterna
Al caer la noche, su padre se preguntaba por qué su hijo no había llegado para darles la comida, algo que nunca dejaba de hacer. Lo más triste es que sus padres aún creen que Euser no murió, sino que se accidentó y está hospitalizado, porque la familia no ha podido decirles la verdad por el impacto que esto podría causarles.
El hermano
Esa misma noche, su hermano también se quedó esperando que Euser lo recogiera en la moto, pero nunca llegó. La noticia del accidente destruyó a toda la familia.
El culpable
El choque fue contra una motocicleta AX 100, conducida por Joseph David Arenas Muñoz, de 25 años, quien fue trasladado a la clínica Noe de Pereira. Según el reporte médico, presenta un fuerte golpe en la cabeza y lesiones en brazos.
Las heridas
Euser sufrió trauma craneoencefálico producto del impacto, lo que le costó la vida en el lugar del accidente.
Dato
Era quien le hacía las carreras a todos los vecinos para donde necesitaran ir. En el barrio era reconocido por su forma de ser y porque le hacía honor a su apodo: era un hombre de Dios y un amor de persona. Su moto era su medio de trabajo y la herramienta con la que ayudaba a sus padres y también a la comunidad.
El último deseo
Los vecinos piden que a Euser se le dé cristiana sepultura en el cementerio del corregimiento, donde pasó toda su vida. Dicen que no tiene sentido que lo entierren en Pereira, lejos del lugar que tanto amó.
El levantamiento
Unidades de tránsito y transporte de Pereira llegaron al sitio ya de noche para realizar el croquis del accidente y el levantamiento del cadáver. Posteriormente, el cuerpo fue trasladado a Medicina Legal para la necropsia de ley y ya habría sido entregado a su familia para darle el último adiós.
Dato
Vecinos del sector también alzaron su voz y denunciaron que por esa vía tan estrecha varios jóvenes suelen correr a toda velocidad, cayendo en pique sin medir consecuencias. Aseguran que ya es hora de que las autoridades encargadas hagan algo antes de que sigan ocurriendo más tragedias.

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