Tusibí (2CB), conocida también como cocaína rosada, se ha convertido en la droga con más demanda en Pereira y Dosquebradas. Por su alta rent...
Tusibí (2CB), conocida también como cocaína rosada, se ha convertido en la droga con más demanda en Pereira y Dosquebradas. Por su alta rentabilidad es la nueva ‘mina de oro’ para los traficantes; por la misma razón es la generadora de una ola de homicidios, enfrentamientos entre bandas y millonarias ganancias para los cabecillas del crimen organizado.
En los últimos meses el negocio ha mutado, Q'hubo pudo obtener detalles exclusivos sobre cómo está funcionando, gracias a la información proporcionada por un testigo directo, que hoy es protegido por la Fiscalía. El informante reveló cómo Los Rebeldes y La Cordillera se disputan el control del tusibí, lo que ha desatado una serie de asesinatos en la región.
Esta nueva “mina de oro” ha atraído a las disidencias de Cordillera, es decir, la banda Los Rebeldes, quienes han entrado en el negocio del tusibí, lo que ha intensificado la lucha por el control del mercado. Lo más preocupante es que quienes operan las cocinas de tusibí ahora se ven obligados a pagar a ambas organizaciones criminales para poder operar. Esta exigencia ha incrementado la violencia, pues aquellos que no cumplen con las demandas de ambas bandas se enfrentan a represalias letales como la muerte.
¿Cómo funciona el negocio?
Una cosa es tener el permiso para tener una cocina (fabricación de tusibí) el cual tiene un valor de 1 millón de pesos mensuales y la otra es tener el permiso para el expendio, la chaza o dealer (vendedor de tusi) que va entre 700 mil pesos a un millón de pesos. Para tener un punto de expendio de droga sintética y este permiso es otorgado a ciertos sectores.
Ejemplo: Quien tiene el punto del barrio el Japón de Dosquebradas, solo se puede vender allí, no en Pereira. Los del barrio La Graciela pueden vender en el sector de la Badea, en todas las discotecas pero no en el barrio San Judas. Opera como una franquicia y quien incumpla se enfrenta a la muerte.
La modernización
Antes la organización La Cordillera carnetizaba a los expendedores y los codificaba con la tarjeta del Megabús; luego cambiaron este modus operandi y pasaron a utilizar las tarjetas de Bancolombia, con el código los dos últimos dígitos de la tarjeta. Cabe resaltar que las tarjetas solo eran para la identificación de la organización delincuencial.
Ahora, gracias a la tecnología, ya migró al correo electrónico. Es decir, les llega un código al correo donde va detallado sector, valor de la vacuna y hasta dónde pueden ejercer la zona de expendio. El código recibido en el correo electrónico es mostrado por los expendedores a los controladores de La Cordillera, quienes patrullan en motocicletas para supervisar que las actividades se realicen según lo acordado. Estos controladores, que tienen un sueldo mensual de 2 millones de pesos, se aseguran de que todo funcione bajo las estrictas reglas de la organización, garantizando así el control total sobre el negocio del tusibí en el Área Metropolitana.
Según el informante, algunas de las víctimas, cuando les llegan a cobrar, han manifestado que ya le pagaron a Cordillera y por eso han sido asesinadas. Por otro lado, si los expendedores mencionan haber pagado a Los Rebeldes, los controladores de La Cordillera también los matan. Esta situación ha generado que los expendedores se vean obligados a pagar a ambas organizaciones para evitar ser asesinados.

El tusibí se encareció
Debido a que hay dos bandos, a los expendedores les tocó subir el valor de la dosis. Antes valía entre $60 y $80 mil pesos. Hoy, por el doble cobro de vacunas, cuesta entre $110 y $120 mil. El microtráfico trasladó el costo de la guerra al bolsillo del consumidor.
Venden las fórmulas
Los reyes del tusi se dedican a vender las fórmulas, como lo es alias Juanma o Panda, un personaje clave en el auge del tusibí, conocido como el ‘Pablo Escobar’ de las drogas sintéticas o cocaína rosada. Su fórmula exclusiva del tusibí lo ha posicionado como el ‘rey del tusi’. Esto de las fórmulas funciona como las lociones, unas pegan más que otras, así mismo les enseñan a los cocineros la fabricación con sus ingredientes secretos, es decir con mayor adición como el fentanilo.
¿Cómo burlan la ley?
Para fabricar tusibí no se necesitan máquinas sofisticadas, solo tener los insumos. Las cocinas son móviles: hoy en un apartamento, mañana en una finca o una casa , sin embargo la mayoría se están trasladando a conjuntos residenciales.
Según el informante, hay un ingrediente clave para la producción, que no puede faltar: la ketamina. Y supuestamente La Cordillera busca médicos veterinarios y zootecnistas, pues solo ellos pueden comprarla legalmente. Con sus licencias, adquieren el químico sin levantar sospechas, evadiendo controles policiales y sanitarios.
En los últimos meses el negocio ha mutado, Q'hubo pudo obtener detalles exclusivos sobre cómo está funcionando, gracias a la información proporcionada por un testigo directo, que hoy es protegido por la Fiscalía. El informante reveló cómo Los Rebeldes y La Cordillera se disputan el control del tusibí, lo que ha desatado una serie de asesinatos en la región.
Esta nueva “mina de oro” ha atraído a las disidencias de Cordillera, es decir, la banda Los Rebeldes, quienes han entrado en el negocio del tusibí, lo que ha intensificado la lucha por el control del mercado. Lo más preocupante es que quienes operan las cocinas de tusibí ahora se ven obligados a pagar a ambas organizaciones criminales para poder operar. Esta exigencia ha incrementado la violencia, pues aquellos que no cumplen con las demandas de ambas bandas se enfrentan a represalias letales como la muerte.
¿Cómo funciona el negocio?
Una cosa es tener el permiso para tener una cocina (fabricación de tusibí) el cual tiene un valor de 1 millón de pesos mensuales y la otra es tener el permiso para el expendio, la chaza o dealer (vendedor de tusi) que va entre 700 mil pesos a un millón de pesos. Para tener un punto de expendio de droga sintética y este permiso es otorgado a ciertos sectores.
Ejemplo: Quien tiene el punto del barrio el Japón de Dosquebradas, solo se puede vender allí, no en Pereira. Los del barrio La Graciela pueden vender en el sector de la Badea, en todas las discotecas pero no en el barrio San Judas. Opera como una franquicia y quien incumpla se enfrenta a la muerte.
La modernización
Antes la organización La Cordillera carnetizaba a los expendedores y los codificaba con la tarjeta del Megabús; luego cambiaron este modus operandi y pasaron a utilizar las tarjetas de Bancolombia, con el código los dos últimos dígitos de la tarjeta. Cabe resaltar que las tarjetas solo eran para la identificación de la organización delincuencial.
Ahora, gracias a la tecnología, ya migró al correo electrónico. Es decir, les llega un código al correo donde va detallado sector, valor de la vacuna y hasta dónde pueden ejercer la zona de expendio. El código recibido en el correo electrónico es mostrado por los expendedores a los controladores de La Cordillera, quienes patrullan en motocicletas para supervisar que las actividades se realicen según lo acordado. Estos controladores, que tienen un sueldo mensual de 2 millones de pesos, se aseguran de que todo funcione bajo las estrictas reglas de la organización, garantizando así el control total sobre el negocio del tusibí en el Área Metropolitana.
¿Por qué tantos homicidios ?
Todo se debe a que la banda delincuencial Los Rebeldes también le están exigiendo vacuna a los de la línea del tusibí que tiene Cordillera, ya que tienen información de los vendedores de esta droga sintética, están exigiendo que les paguen a ellos,aunque mucho más barato, y les dan respaldo y protección. Si estos no pagan, pues los matan.
Todo se debe a que la banda delincuencial Los Rebeldes también le están exigiendo vacuna a los de la línea del tusibí que tiene Cordillera, ya que tienen información de los vendedores de esta droga sintética, están exigiendo que les paguen a ellos,aunque mucho más barato, y les dan respaldo y protección. Si estos no pagan, pues los matan.
Según el informante, algunas de las víctimas, cuando les llegan a cobrar, han manifestado que ya le pagaron a Cordillera y por eso han sido asesinadas. Por otro lado, si los expendedores mencionan haber pagado a Los Rebeldes, los controladores de La Cordillera también los matan. Esta situación ha generado que los expendedores se vean obligados a pagar a ambas organizaciones para evitar ser asesinados.

El tusibí se encareció
Debido a que hay dos bandos, a los expendedores les tocó subir el valor de la dosis. Antes valía entre $60 y $80 mil pesos. Hoy, por el doble cobro de vacunas, cuesta entre $110 y $120 mil. El microtráfico trasladó el costo de la guerra al bolsillo del consumidor.
Venden las fórmulas
Los reyes del tusi se dedican a vender las fórmulas, como lo es alias Juanma o Panda, un personaje clave en el auge del tusibí, conocido como el ‘Pablo Escobar’ de las drogas sintéticas o cocaína rosada. Su fórmula exclusiva del tusibí lo ha posicionado como el ‘rey del tusi’. Esto de las fórmulas funciona como las lociones, unas pegan más que otras, así mismo les enseñan a los cocineros la fabricación con sus ingredientes secretos, es decir con mayor adición como el fentanilo.
¿Cómo burlan la ley?
Para fabricar tusibí no se necesitan máquinas sofisticadas, solo tener los insumos. Las cocinas son móviles: hoy en un apartamento, mañana en una finca o una casa , sin embargo la mayoría se están trasladando a conjuntos residenciales.
Según el informante, hay un ingrediente clave para la producción, que no puede faltar: la ketamina. Y supuestamente La Cordillera busca médicos veterinarios y zootecnistas, pues solo ellos pueden comprarla legalmente. Con sus licencias, adquieren el químico sin levantar sospechas, evadiendo controles policiales y sanitarios.
Hay mil 500 cocinas
Se ha revelado que actualmente hay 1,500 cocinas de producción de esta droga sintética en el Área Metropolitana, de las cuales el 50% están bajo el control de la banda delincuencial La Cordillera, mientras que el otro 50% ha sido asumido por las disidencias de Cordillera, conocidos como los Rebeldes.
¿Quienes mandan?
Alias el Pecoso, integrante de la banda delincuencial La Cordillera quien en la actualidad está preso, hace 8 años conformó el ala del tusibí, el cual además de la distribución se encarga de controlar los expendios de droga sintética en el Área Metropolitana,además de manejar el dinero generado por este negocio ilícito. A pesar de su encarcelamiento, sigue siendo una figura crucial dentro de la organización. Sin embargo, la cabeza visible, es decir el que da la cara es alias el Burro. Mientras que para los Rebeldes, el líder de esta línea sigue siendo invisible por ahora.
Se ha revelado que actualmente hay 1,500 cocinas de producción de esta droga sintética en el Área Metropolitana, de las cuales el 50% están bajo el control de la banda delincuencial La Cordillera, mientras que el otro 50% ha sido asumido por las disidencias de Cordillera, conocidos como los Rebeldes.
¿Quienes mandan?
Alias el Pecoso, integrante de la banda delincuencial La Cordillera quien en la actualidad está preso, hace 8 años conformó el ala del tusibí, el cual además de la distribución se encarga de controlar los expendios de droga sintética en el Área Metropolitana,además de manejar el dinero generado por este negocio ilícito. A pesar de su encarcelamiento, sigue siendo una figura crucial dentro de la organización. Sin embargo, la cabeza visible, es decir el que da la cara es alias el Burro. Mientras que para los Rebeldes, el líder de esta línea sigue siendo invisible por ahora.


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