Durante cuatro meses, dos hombres habrían tenido azotados a comerciantes y ciudadanos con amenazas y cobros ilegales en Pereira y Dosquebrad...
Durante cuatro meses, dos hombres habrían tenido azotados a comerciantes y ciudadanos con amenazas y cobros ilegales en Pereira y Dosquebradas. Ambos, señalados de pertenecer al grupo delincuencial La Cordillera, fueron capturados justo cuando iban por otro cobro, creyendo que todo seguía igual, pero esta vez se les acabó la vuelta.
Las capturas
Durante una operación adelantada por el Gaula Militar, en coordinación con el CTI, fueron capturados en flagrancia dos sujetos que, según las autoridades, llevaban al menos cuatro meses extorsionando a ciudadanos y comerciantes, logrando sacar más de 20 millones de pesos a punta de amenazas, presión y miedo.
Así empezó el infierno
El sábado 6 de diciembre, un hombre, hoy víctima del caso, fue retenido y trasladado contra su voluntad por varios sectores, entre ellos Maraya, Frailes, Comuneros y Japón. Durante ese recorrido forzado vivió momentos de terror, pues aseguró haber visto cómo llevaban a otro joven llorando, escuchó detonaciones y nunca más volvió a verlo. Según se conoció, en todo momento fue intimidado por Miguel Felipe Delgado Pérez, quien lo amenazó de muerte y le exigía ir hasta Manizales a cobrar un dinero. El mensaje era claro: si no aparecía la plata, la víctima o su familia pagarían las consecuencias.

El cobro final
Días después, el 10 de diciembre, los extorsionistas cerraron el cerco. Se pactó la entrega de 500 mil pesos como parte de la exigencia para no atentar contra la vida del hombre ni la de sus seres queridos. La cita se cumplió y hasta el lugar llegaron Miguel Felipe Delgado Pérez, quien recibió el dinero, y James Gerardo Rozó Vargas, que al parecer lo acompañaba como copiloto. Lo que no sabían era que todo estaba vigilado. En el momento exacto del pago, las autoridades ingresaron al sitio y los sorprendieron con la plata en la mano. Ahí mismo se acabó la presión y empezó el proceso judicial.
La víctima
El hombre extorsionado habría sido obligado a entregar dinero luego de negarse a participar en venta de drogas, cobros ilegales tipo gota a gota y otras vueltas criminales. Según se conoció, accedió a pagar únicamente por temor a que atentaran contra su vida o la de su familia.
La audiencia
Tras la captura en flagrancia, la Fiscalía presentó a los dos hombres ante un juez de control de garantías y solicitó medida de aseguramiento en centro carcelario. Sin embargo, la decisión fue dividida. La autoridad judicial ordenó medida intramural contra Miguel Felipe Delgado Pérez, teniendo en cuenta la gravedad de los hechos y que incluso habría amenazado de muerte a un agente del CTI. En cuanto a James Gerardo Rozó Vargas, se le concedió la libertad al considerar que existían dudas sobre su rol exacto durante el momento del cobro, aunque sigue vinculado al proceso.
Dato
Los dos sujetos estarían vinculados a hechos de estafa, hurto, homicidio y tráfico de drogas, además de extorsión constante en diferentes sectores.
Las capturas
Durante una operación adelantada por el Gaula Militar, en coordinación con el CTI, fueron capturados en flagrancia dos sujetos que, según las autoridades, llevaban al menos cuatro meses extorsionando a ciudadanos y comerciantes, logrando sacar más de 20 millones de pesos a punta de amenazas, presión y miedo.
Así empezó el infierno
El sábado 6 de diciembre, un hombre, hoy víctima del caso, fue retenido y trasladado contra su voluntad por varios sectores, entre ellos Maraya, Frailes, Comuneros y Japón. Durante ese recorrido forzado vivió momentos de terror, pues aseguró haber visto cómo llevaban a otro joven llorando, escuchó detonaciones y nunca más volvió a verlo. Según se conoció, en todo momento fue intimidado por Miguel Felipe Delgado Pérez, quien lo amenazó de muerte y le exigía ir hasta Manizales a cobrar un dinero. El mensaje era claro: si no aparecía la plata, la víctima o su familia pagarían las consecuencias.

El cobro final
Días después, el 10 de diciembre, los extorsionistas cerraron el cerco. Se pactó la entrega de 500 mil pesos como parte de la exigencia para no atentar contra la vida del hombre ni la de sus seres queridos. La cita se cumplió y hasta el lugar llegaron Miguel Felipe Delgado Pérez, quien recibió el dinero, y James Gerardo Rozó Vargas, que al parecer lo acompañaba como copiloto. Lo que no sabían era que todo estaba vigilado. En el momento exacto del pago, las autoridades ingresaron al sitio y los sorprendieron con la plata en la mano. Ahí mismo se acabó la presión y empezó el proceso judicial.
La víctima
El hombre extorsionado habría sido obligado a entregar dinero luego de negarse a participar en venta de drogas, cobros ilegales tipo gota a gota y otras vueltas criminales. Según se conoció, accedió a pagar únicamente por temor a que atentaran contra su vida o la de su familia.
La audiencia
Tras la captura en flagrancia, la Fiscalía presentó a los dos hombres ante un juez de control de garantías y solicitó medida de aseguramiento en centro carcelario. Sin embargo, la decisión fue dividida. La autoridad judicial ordenó medida intramural contra Miguel Felipe Delgado Pérez, teniendo en cuenta la gravedad de los hechos y que incluso habría amenazado de muerte a un agente del CTI. En cuanto a James Gerardo Rozó Vargas, se le concedió la libertad al considerar que existían dudas sobre su rol exacto durante el momento del cobro, aunque sigue vinculado al proceso.
Dato
Los dos sujetos estarían vinculados a hechos de estafa, hurto, homicidio y tráfico de drogas, además de extorsión constante en diferentes sectores.

COMENTARIOS