Milo murió hace casi una semana. Su familia, destrozada, carga hoy con un peso insoportable, el remordimiento de no haber llegado antes. El ...
Milo murió hace casi una semana. Su familia, destrozada, carga hoy con un peso insoportable, el remordimiento de no haber llegado antes.
El hallazgo
El viernes 14 de noviembre, a las 9:30 de la mañana, el CAI Villa Verde recibió el reporte de un fuerte olor en la manzana 22 casa 11 del barrio Samaria 2. Al llegar, la patrulla 17 se encontró con Fernando Linares, hermano del fallecido, quien contó que hablaba todos los días con él, pero desde el sábado pasado no volvió a responderle el teléfono.
La preocupación lo obligó a ir a la casa. Apenas llegó sintió un olor tan fuerte y fétido que entendió que algo estaba muy mal. Llamó a la Policía, y con apoyo de un cerrajero y Bomberos Pereira lograron abrir la puerta a la fuerza, porque era la única forma de ingresar.
Adentro, en la cama, acurrucado de lado, estaba Carlos Arturo Álvarez Ospina, conocido cariñosamente como Milo, de 69 años, ya en alto estado de descomposición. No tenía signos de violencia y, según todo indica, habría fallecido entre sábado y domingo, casi una semana antes del hallazgo.
El contexto familiar
Milo vivía solo, en arrendamiento, sus hermanos y hermanas le pagaban el alquiler y siempre le insistieron en que se fuera a vivir con alguno de ellos, pero él decía que no, que allá estaba bien.
Una vecina que vive en el último piso había tocado la puerta en varias ocasiones durante la semana, pero él nunca respondió. Preocupada, contactó a un familiar del adulto mayor que vive en España, quien a su vez llamó a la familia en Pereira. Fue ahí cuando confirmaron que algo pasaba.
Cuando lo vieron sacar, sus hermanas se derrumbaron. El dolor era evidente, la carga emocional fue brutal, porque la idea de que Carlos Arturo, murió solo, en silencio, y permaneció días sin que nadie se diera cuenta, les partió el alma y un familiar mencionó que les despertó un sentimiento de culpa.
Lo que dice la comunidad
Vecinos contaron a Q’hubo que en varias oportunidades el adulto mayor se había quejado de dolor en el pecho. No se sabe si buscó atención médica, pero es un indicio que podría orientar a una muerte natural.
El levantamiento
Debido al estado del cuerpo, los uniformados de la Sijín tuvieron que ingresar con máscaras por el olor tan putrefacto tras casi una semana de descomposición. Hicieron la inspección técnica del sitio y el levantamiento del cadáver, fue trasladado al Instituto de Medicina Legal, donde se realizó la necropsia para establecer con certeza la causa del fallecimiento. Hoy su cuerpo será entregado a los dolientes, quienes, según dijeron, consideran cremarlo.
El hallazgo
El viernes 14 de noviembre, a las 9:30 de la mañana, el CAI Villa Verde recibió el reporte de un fuerte olor en la manzana 22 casa 11 del barrio Samaria 2. Al llegar, la patrulla 17 se encontró con Fernando Linares, hermano del fallecido, quien contó que hablaba todos los días con él, pero desde el sábado pasado no volvió a responderle el teléfono.
La preocupación lo obligó a ir a la casa. Apenas llegó sintió un olor tan fuerte y fétido que entendió que algo estaba muy mal. Llamó a la Policía, y con apoyo de un cerrajero y Bomberos Pereira lograron abrir la puerta a la fuerza, porque era la única forma de ingresar.
Adentro, en la cama, acurrucado de lado, estaba Carlos Arturo Álvarez Ospina, conocido cariñosamente como Milo, de 69 años, ya en alto estado de descomposición. No tenía signos de violencia y, según todo indica, habría fallecido entre sábado y domingo, casi una semana antes del hallazgo.
El contexto familiar
Milo vivía solo, en arrendamiento, sus hermanos y hermanas le pagaban el alquiler y siempre le insistieron en que se fuera a vivir con alguno de ellos, pero él decía que no, que allá estaba bien.
Una vecina que vive en el último piso había tocado la puerta en varias ocasiones durante la semana, pero él nunca respondió. Preocupada, contactó a un familiar del adulto mayor que vive en España, quien a su vez llamó a la familia en Pereira. Fue ahí cuando confirmaron que algo pasaba.
Cuando lo vieron sacar, sus hermanas se derrumbaron. El dolor era evidente, la carga emocional fue brutal, porque la idea de que Carlos Arturo, murió solo, en silencio, y permaneció días sin que nadie se diera cuenta, les partió el alma y un familiar mencionó que les despertó un sentimiento de culpa.
Lo que dice la comunidad
Vecinos contaron a Q’hubo que en varias oportunidades el adulto mayor se había quejado de dolor en el pecho. No se sabe si buscó atención médica, pero es un indicio que podría orientar a una muerte natural.
El levantamiento
Debido al estado del cuerpo, los uniformados de la Sijín tuvieron que ingresar con máscaras por el olor tan putrefacto tras casi una semana de descomposición. Hicieron la inspección técnica del sitio y el levantamiento del cadáver, fue trasladado al Instituto de Medicina Legal, donde se realizó la necropsia para establecer con certeza la causa del fallecimiento. Hoy su cuerpo será entregado a los dolientes, quienes, según dijeron, consideran cremarlo.

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