Ramón Ibrahín Corrales Méndez no soportó que su expareja decidiera poner fin a la relación. Su negativa a aceptar la separación lo llevó a c...
Ramón Ibrahín Corrales Méndez no soportó que su expareja decidiera poner fin a la relación. Su negativa a aceptar la separación lo llevó a cometer un nuevo acto de violencia y terminó tras las rejas, como consecuencia de no haber entendido que el amor no se impone con golpes ni amenazas. La mujer lo dejó debido a las constantes agresiones físicas y humillaciones que vivía a su lado.

El ataque
Los hechos ocurrieron el domingo 9 de noviembre, hacia la 1:40 de la tarde, en la calle 50 con Avenida Simón Bolívar, frente al restaurante Frisby de Dosquebradas. La mujer se desplazaba por la zona en compañía de una amiga cuando, de repente, fue sorprendida por Corrales Méndez, con quien había convivido durante dos años y de quien se había separado hacía apenas un mes. El hombre, al parecer, cegado por la ira arremetió contra ambas mujeres con lo que sería un pico de botella, causándoles graves heridas. La víctima principal recibió una lesión de unos 8 centímetros en el hombro derecho, mientras que su amiga terminó con una herida de 20 centímetros en el brazo izquierdo, con exposición ósea, y otra de 4 centímetros en la espalda.
La comunidad alertó a las autoridades, quienes lograron capturar al agresor en el lugar de los hechos, evitando así que escapara. Las dos mujeres fueron trasladadas al Hospital Santa Mónica donde recibieron atención médica.
Durante la audiencia, la Fiscalía 36 Local URI reveló que la mujer había decidido dejarlo precisamente por las constantes agresiones y humillaciones, pero desde la separación, al parecer el sujeto no dejaba de amenazarla, diciéndole que si la veía con otra persona “la mataría”.
La fiscalía explicó que el comportamiento de Corrales Méndez muestra un patrón de violencia sistemática, donde él buscaba ejercer control y dominio sobre su expareja, manteniéndola bajo acoso y persecución constante.
La audiencia
La Fiscalía le imputó el delito de violencia intrafamiliar agravada, cargos que el procesado no aceptó. Sin embargo, ante la gravedad de los hechos, la reiteración de las agresiones y el riesgo que representa para la víctima, el ente acusador pidió que fuera enviado a prisión. El juez de control de garantías aceptó la solicitud y ordenó medida de aseguramiento en centro carcelario, donde Corrales Méndez deberá permanecer mientras avanza el proceso judicial en su contra.

El ataque
Los hechos ocurrieron el domingo 9 de noviembre, hacia la 1:40 de la tarde, en la calle 50 con Avenida Simón Bolívar, frente al restaurante Frisby de Dosquebradas. La mujer se desplazaba por la zona en compañía de una amiga cuando, de repente, fue sorprendida por Corrales Méndez, con quien había convivido durante dos años y de quien se había separado hacía apenas un mes. El hombre, al parecer, cegado por la ira arremetió contra ambas mujeres con lo que sería un pico de botella, causándoles graves heridas. La víctima principal recibió una lesión de unos 8 centímetros en el hombro derecho, mientras que su amiga terminó con una herida de 20 centímetros en el brazo izquierdo, con exposición ósea, y otra de 4 centímetros en la espalda.
La comunidad alertó a las autoridades, quienes lograron capturar al agresor en el lugar de los hechos, evitando así que escapara. Las dos mujeres fueron trasladadas al Hospital Santa Mónica donde recibieron atención médica.
Durante la audiencia, la Fiscalía 36 Local URI reveló que la mujer había decidido dejarlo precisamente por las constantes agresiones y humillaciones, pero desde la separación, al parecer el sujeto no dejaba de amenazarla, diciéndole que si la veía con otra persona “la mataría”.
La fiscalía explicó que el comportamiento de Corrales Méndez muestra un patrón de violencia sistemática, donde él buscaba ejercer control y dominio sobre su expareja, manteniéndola bajo acoso y persecución constante.
La audiencia
La Fiscalía le imputó el delito de violencia intrafamiliar agravada, cargos que el procesado no aceptó. Sin embargo, ante la gravedad de los hechos, la reiteración de las agresiones y el riesgo que representa para la víctima, el ente acusador pidió que fuera enviado a prisión. El juez de control de garantías aceptó la solicitud y ordenó medida de aseguramiento en centro carcelario, donde Corrales Méndez deberá permanecer mientras avanza el proceso judicial en su contra.
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