Carlos Manuel Rodríguez Suárez debía estar cumpliendo detención domiciliaria, pero a las cinco de la mañana andaba en la calle con un arma, ...
Carlos Manuel Rodríguez Suárez debía estar cumpliendo detención domiciliaria, pero a las cinco de la mañana andaba en la calle con un arma, municiones y droga en los bolsillos

¿Qué pasó?
En la madrugada del viernes 5 de septiembre, a eso de las 5:00 a. m., la Policía adelantaba controles en la invasión La Playita de Pereira, cuando un joven vestido con buzo amarillo de cuadros y yin gris levantó sospechas. Al hacerle un registro en plena vía pública, resultó ser nada más y nada menos que Carlos Manuel Rodríguez Suárez, de 23 años, el mismo que debía estar guardado en su casa cumpliendo detención domiciliaria por un caso de intento de homicidio.
Al revisarle, le encontraron un arma traumática con dos proveedores, 19 cartuchos, seis balas calibre nueve milímetros y dos bolsas tipo ziploc con marihuana que pesaron 100 gramos, avaluadas en 300 mil pesos. De inmediato quedó capturado y trasladado para responder por porte de estupefacientes y de municiones.
El caso causa indignación porque este joven, que ya tenía encima una medida de aseguramiento en su residencia, fue sorprendido de madrugada callejeando con droga y con un arma lista para disparar.
Recorderis
El 8 de octubre de 2022, en el barrio Normandía de Cuba, Pereira, Carlos Manuel Rodríguez Suárez fue capturado tras un brutal ataque con destornillador. Esa noche, cerca de las 9:57 p. m., Jonathan Felipe Muñoz estaba sentado frente a la casa de un amigo junto a varios parceros, cuando Carlos Manuel apareció de repente. Según la Fiscalía, sin mediar palabra lo agredió en el pecho y la espalda, perforándole un pulmón.
La víctima fue llevada de urgencia a un centro médico, donde los galenos confirmaron que no se trataba de simples lesiones, sino de un intento de homicidio. La misma comunidad lo detuvo y lo entregó a la Policía.
El caso pasó a audiencias ante el Juez Segundo Penal Municipal con Función de Control de Garantías. Allí, la Fiscalía le imputó el delito de tentativa de homicidio, el cual no aceptó. Durante las diligencias, el joven renunció a su derecho de guardar silencio y aseguró que actuó en defensa propia, alegando que iba bajo efectos del alcohol y que se sintió amenazado por el grupo de Jonathan.
Finalmente, el juez le dictó medida de aseguramiento domiciliaria, que era la que debía estar cumpliendo cuando la Policía volvió a pillarlo en la invasión La Playita con droga y municiones.
Lo que viene
Ahora deberá responder no solo por incumplir la medida de aseguramiento, sino también por esta nueva captura en flagrancia que lo vuelve a enredar con la justicia. Pese a que tenía detención domiciliaria por homicidio, la Policía ya solicitó al juzgado que le revoque el beneficio.

¿Qué pasó?
En la madrugada del viernes 5 de septiembre, a eso de las 5:00 a. m., la Policía adelantaba controles en la invasión La Playita de Pereira, cuando un joven vestido con buzo amarillo de cuadros y yin gris levantó sospechas. Al hacerle un registro en plena vía pública, resultó ser nada más y nada menos que Carlos Manuel Rodríguez Suárez, de 23 años, el mismo que debía estar guardado en su casa cumpliendo detención domiciliaria por un caso de intento de homicidio.
Al revisarle, le encontraron un arma traumática con dos proveedores, 19 cartuchos, seis balas calibre nueve milímetros y dos bolsas tipo ziploc con marihuana que pesaron 100 gramos, avaluadas en 300 mil pesos. De inmediato quedó capturado y trasladado para responder por porte de estupefacientes y de municiones.
El caso causa indignación porque este joven, que ya tenía encima una medida de aseguramiento en su residencia, fue sorprendido de madrugada callejeando con droga y con un arma lista para disparar.
Recorderis
El 8 de octubre de 2022, en el barrio Normandía de Cuba, Pereira, Carlos Manuel Rodríguez Suárez fue capturado tras un brutal ataque con destornillador. Esa noche, cerca de las 9:57 p. m., Jonathan Felipe Muñoz estaba sentado frente a la casa de un amigo junto a varios parceros, cuando Carlos Manuel apareció de repente. Según la Fiscalía, sin mediar palabra lo agredió en el pecho y la espalda, perforándole un pulmón.
La víctima fue llevada de urgencia a un centro médico, donde los galenos confirmaron que no se trataba de simples lesiones, sino de un intento de homicidio. La misma comunidad lo detuvo y lo entregó a la Policía.
El caso pasó a audiencias ante el Juez Segundo Penal Municipal con Función de Control de Garantías. Allí, la Fiscalía le imputó el delito de tentativa de homicidio, el cual no aceptó. Durante las diligencias, el joven renunció a su derecho de guardar silencio y aseguró que actuó en defensa propia, alegando que iba bajo efectos del alcohol y que se sintió amenazado por el grupo de Jonathan.
Finalmente, el juez le dictó medida de aseguramiento domiciliaria, que era la que debía estar cumpliendo cuando la Policía volvió a pillarlo en la invasión La Playita con droga y municiones.
Lo que viene
Ahora deberá responder no solo por incumplir la medida de aseguramiento, sino también por esta nueva captura en flagrancia que lo vuelve a enredar con la justicia. Pese a que tenía detención domiciliaria por homicidio, la Policía ya solicitó al juzgado que le revoque el beneficio.
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